viernes 6 de noviembre de 2009

¿El corto o el largo?...

A metros de mi casa, nace un sendero que atraviesa un extenso parque, muy arbolado y con abundantes flores desde antes del inicio de la primavera, luego bordea una laguna y finalmente desemboca en una playa al río. Recorrer ese sendero es una de las experiencias más bellas que ofrece el lugar donde vivo.
Recientemente, se inauguró un puente que permite llegar a la playa en mucho menos tiempo que yendo por el sendero. Al ofrecer un acceso directo, permite ahorrar casi una hora de recorrido. Y desde que fue construido este puente, casi todas las personas que salen a realizar ejercicios y a pasear por el lugar toman este camino.
La última vez que fui a la playa decidí ir por el puente y no por el sendero como acostumbraba y comprobé que el recorrido hasta el río ciertamente se acortaba: el puente era un "atajo" muy conveniente, que permitía ahorrar una amplia distancia. Sin embargo, ese ahorro tuvo su costo...
La frescura del parque fue reemplazada por el calor abrasador del cemento; la variedad de colores de las flores y las aves fue sustituida por el tedio de las barandas de acero y el gris de esa construcción; en lugar de sentir el aroma de los árboles, me encontré respirando el humo de los vehículos que atravesaban el puente por el otro carril. Por tomar el camino más corto para llegar en el menor tiempo posible, perdí gratas experiencias.
Al reflexionar sobre esto, no puedo evitar preguntarme: ¿Por qué tantas personas eligen ir por el puente?¿Por qué alguien cuyo propósito es disfrutar de una actividad al aire libre, relajarse y ejercitarse, querría hacerlo en el menor tiempo posible? ¿Cuál es el sentido de "acortar" un buen momento? Puedo entender la impaciencia en una sala de espera de un consultorio, o en la fila de un banco, pero me cuesta entenderla en un momento de renovación, de ocio, de goce.
Todos enfrentamos presiones, urgencias, responsabilidades y compromisos que nos exigen "tomar el camino más corto" para ser más productivos, para obtener aquello que necesitamos, o para cumplir con una tarea a tiempo. Pero estas exigencias no están presentes en todos los momentos de nuestra vida, por lo que "tomar atajos" no debería ser una regla en todo aquello que hacemos.
Lamentablemente, la filosofía de buscar el camino más corto para ahorrar tiempo, está muy arraigada en nosotros: leemos una revista mientras acompañamos a nuestros hijos a jugar a una plaza; ensayamos mentalmente una presentación mientras desayunamos con nuestra familia; utilizamos una computadora personal para leer el correo en las vacaciones; hablamos por teléfono mientras caminamos; almorzamos escribiendo y leyendo en nuestra oficina; etc... Estos atajos que consideramos "ahorros de tiempo" son -en ocasiones- "derroches de vida".
Muchos métodos de administración del tiempo nos exhortan a mantenernos alertas a los "ladrones de tiempo", pero ¿qué hay de los "ladrones de vida"? ¿Qué hay de todos esos "atajos" que -en nombre de la productividad, la precisión, la optimización y la eficiencia- nos permiten hacer más, pero nos llevan a vivir menos? En nuestra obsesión por no perder tiempo, muchas veces terminamos perdiendo vida: cuando "cortamos camino" -de alguna manera- estamos "cortando vida".
Atentos a esto, cada vez que estemos a punto de tomar un atajo (cuando tratemos de hacer dos cosas simultáneamente, estudiemos la manera de hacer algo más rápido, adquiramos una tecnología que nos permita ahorrar tiempo, o dejemos de hacer algo por no considerarlo productivo) detengámonos y preguntémonos: ¿Necesitamos tomar el camino más corto? ¿Qué es lo peor que podría ocurrir si eligiésemos el más largo? ¿Qué ganamos al cortar camino? ¿Qué perdemos?
Personalmente, elijo vivir abundantemente a vivir eficientemente. Por eso, cada vez que recorro ese bello paisaje camino a la playa, evito tomar el puente como atajo. Sé que tomar el sendero más largo me permitirá disfrutar de más cosas y lograr equilibrio en una vida en la que casi todo el tiempo estamos tomando el camino más corto. Si pienso que podría estar "perdiendo tiempo", me digo que -muy por el contrario-... estoy ganando vida

“La vida es bella para quien se toma el tiempo de recorrerla y descubrir sus recodos, no para quien vive tomando atajos.”

"Un hombre de pueblo de Neguá" (Eduardo Galeano)

"Un hombre de pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso-reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende".

De "La Sociedad de los poetas muertos"

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas .... Walt Whitman

"El camino no tomado" - Robert Frost

¿Qué camino debo tomar? Esa es la pregunta que nos hacemos frecuentemente cuando tenemos que tomar una decisión, cuando nos enfrentamos a la alternativa de elegir. Esa pregunta revela que la elección no es sencilla. Por un lado queremos optar por el camino más fácil y cómodo, el que siguen todos; pero por otro lado se nos presenta otro, poco transitado, pero que nos ofrece una alternativa de crecimiento personal. Sabemos que la elección nos llevará de allí en más por una elección que no tiene retorno, ese camino no elegido difícilmente podamos tomarlo luego de la decisión que tenemos por delante. Siempre contamos con la posibilidad de elegir, y allí donde se abren dos caminos la opción que se nos presenta es el camino más fácil y cómodo, o aquel otro, diferente, que nos impulsa a crecer. La decisión depende de nosotros, de nuestras actitudes, de nuestros proyectos, de nuestra aspiración y de nuestro coraje para asumir el riesgo de transitar nuestro camino. En esta poesía de R. Frost queda planteado ese momento de decisión, consciente que depende del camino elegido la orientación de una vida.

El camino no tomado (Robert Frost, 1916)

Dos caminos se abrieron en un bosque amarillo,
y lamentando no poder tomar ambos,
al tener que decidir por uno,
permanecí mirando uno de ellos

hasta que se perdía en la maleza;


Luego me dirigí al otro, también posible.
Este era tal vez más tentador,
con pasto muy verde y poco transitado.
Sin embargo hasta ese lugar
los dos estaban gastados de igual manera.

Y ahí estaban ambos aquella mañana,
cubiertos de hojas que no se volverán a pisar.

Dejé el primero para otro día,
pero, sabiendo que un camino lleva a otro,
dudé que pudiera volver a tomarlo.

Siempre diré esto con un suspiro.
En algún lugar, hace mucho mucho tiempo:
dos caminos se abrieron en un bosque, y yo...
tomé el menos transitado, y eso marcó la diferencia.

**Robert Frost es uno de los más importantes poetas estadounidenses. Nació en San Francisco en 1875 y falleció en Boston en 1963. La poesía que se presenta aquí fue escrita en 1916, tomando cierta popularidad a partir de su inclusión en la película La sociedad de los poetas muertos con la cual el protagonista, el profesor Keating, pretende estimular a sus alumnos al ejercicio de la decisión personal.

Fuente: La logoterapia en cuentos/Claudio García Pintos

lunes 2 de noviembre de 2009

"La lectura terepéutica del libro" - Claudio García Pintos

Cuando hablamos de biblioterapia pensamos en un recurso terapéutico que pueda implementarse de distintas maneras. Muchas veces será oportuno que el paciente lea un texto para luego reflexionar sobre lo leído y la movilización que aquello ha originado; otras veces, esa movilización será espontánea en virtud de una lectura que no fue indicada por el terapeuta pero que el paciente trae a la consulta; pero en ocasiones -a mi entender lo más apropiado- la lectura del texto podrá realizarse en el ámbito de la consulta. En estos casos el proceso biblioterapéutico orientado y sustentado por la participación del terapeuta. Veamos.

La lectura terapéutica del libro

El terapeuta escoge un relato que se relaciona con las inquietudes remotas del paciente -es decir, no plenamente conscientes- pero con los temas que se desea enfocar directamente. La propia lectura va introduciendo al paciente en un estado de meditación, por llamarlo de alguna manera, en el cual ciertas vivencias interiores y percepciones van adquiriendo mayor intensidad. En estas circunstancias los pacientes terminan comprendiendo intuitivamente el contenido del mensaje que encierra el relato, incluso sin la necesidad de la intervención del terapeuta, quien al hacerlo conduce la atención del paciente hacia sí mismo. En ese momento, éste se aproxima a sí mismo de una manera más relajada y efectiva. Ahora bien, ¿puede ser verdaderamente provechosa para el consultante la lectura del relato? Sí. Actúa al modo como lo hace el impacto que ejerce sobre nosotros una película que nos emociona, nos identifica, nos deja pensativos. Incluso esa movilización permanece por días. En el cine, la atmósfera o clima (por ej. oscuridad, silencio, sonido, etc.) nos dispone a absorber ese impacto de manera total, quedando abiertos a vivir ese embrujo -que técnicamente podríamos definir como un estado muy leve de alteración de la conciencia-. En el caso de la biblioterapia, ese clima debe ser creado por el terapeuta a partir de su inflexión de voz, ritmo de lectura, contenido del relato, etc., generando, promoviendo, facilitando o estimulando esa disposición en el paciente.

Cuando el terapeuta descubre que el paciente ha asimilado el impacto del cuento o relato, circunstancia que se puede inferir de sus expresiones, gestos, verbalizaciones, es efectivo remarcar el logro mediante alguna frase tal como eso es bueno, eso es seguramente lo que le está diciendo este cuénto, quédese con eso, etc. De esta manera afirmamos la dirección de la mediación y le ponemos un acento sobre el mensaje a retener. Se produce de tal forma una especie de "aprendizaje directo", es decir, sin pasar por tamices de autocensura. De alguna manera el paciente ha sido sorprendido en sus defensas y resistencias.

Muchas veces me ha sucedido que los pacientes recuerden cosas que les he dicho tiempo atrás y que evocan espontáneamente en algún momento diciendo siempre recuerdo que una vez me dijo...
La mayoría de los casos, recuerdan palabras, comentarios, reflexiones hechas por mí sobre el final de una entrevista o incluso mientras los despedía en el umbral de la puerta -aún comentarios triviales sin intención terapéutica específica- y lo recuerdan textualmente. Casi nunca se trata de cosas dichas al recibirlo o sobre el inicio de la sesión. Esto me ha hecho pensar que se debe a que conforme avanza el encuentro, el paciente va entrando en una especie de trance leve -por llamarlo así- en el cual estado, algunas palabras impactan con mayor fuerza y son asimiladas inconscientemente con una nitidez sorprendente. Esto no significa que sea hipnotizado al modo de los espectáculos de ilusionismo ni mucho menos, en los cuales se cree que el sugestionador puede someter a su voluntad el control de los actos del paciente. En cierta ocasión, un colega me escuchó despedir a un paciente desde su consultorio, contigüo al mío. Se acercó casi inmediatamente y me preguntó cómo lo había saludado. En principio me sorprendió su pregunta y su interés por mi manera de saludar a ese individuo. De todas formas le contesté cómo lo había hecho, es decir, hasta la próxima...que tenga una buena semana...

Entonces me preguntó si yo era consciente de que saludándolo así lo estaba condicionando a tener una buena semana. Primero me sentí como "agarrado", sorprendido cometiendo una falta grave, porque mi colega insistía en que si la semana próxima este hombre venía habiendo vivido una buena semana, eso sería mero producto de mi saludo y no un logro personal a consecuencia de haber resuelto su conflictiva de fondo. Yo intenté persuadirlo que en realidad se trataba de una costumbre mía saludar a todas las personas, tratando de disculparme o justificarme. Pasados unos días, durante los cuales me sentí avergonzado y culpable, saludando rígidamente a mis pacientes para no cometer nuevos errores, me propuse comprobar el impacto del saludo en ellos. Traté entonces de ver de qué manera saludar, ni rutinaria ni rígidamente a mis pacientes, sino "terapéuticamente", es decir, personalizando el saludo de acuerdo a la necesidad de cada uno, y haciéndolo en una manera concisa y efectiva, usando una sola palabra, una frase, incluso un chiste.

Así comencé a introducir al despedirme en el umbral del consultorio, expresiones tales como cuídese, que tenga una buena semana, nos vemos la próxima si Dios quiere, diviértase, etc. Las respuestas fueron formidables. Algunas se manifiestan inmediatamente a través de gestos o aún verbalizaciones que dan acuse de recibo del mensaje, en tanto que otras son mediatas, es decir, se reconocen en aquello que comenta el paciente en el encuentro siguiente, incluso a veces haciendo referencia directa al saludo como, por ejemplo, me quedé pensando en lo que me dijo cuando me fui, como usted dijo, hice tal cosa, etc.
De ahí en más comprendí que esa circunstancia puede ser efectiva si es utilizada como apoyatura de la movilización que pudimos motivar durante el encuentro, dándole una orientación o intención. Confirmé además aquello de ese estado de trance leve que se logra con el paciente y que lo hace permeable a sugerencias que asimila directamente y que vuelca sobre sus comportamientos concretos.

De modo tal que logrado ese estado, las intervenciones terapéuticas se orientan concretamente a facilitarle o proveerle al paciente elementos para que se descubra con la oportunidad de desplegar mejores respuestas a sus situaciones concretas.
Pero, ¿no sería esto una mera sugestión? No. Funcionaría como una "mera sugestión" si el paciente no fuera consciente de aquello que está aconteciendo. La instrumentalización terapéutica implica que el paciente actúa de manera determinante en la intención de la cura. Nosotros tratamos de acercarle elementos que lo inspiren, que lo provoquen a cambiar y no solamente a atenuar tibiamente una conducta.

Ahora, volvamos a la biblioterapia. Decía que ese clima favorecedor para el impacto a través del relato, debe estar motivado por el propio terapeuta. Vale agregar que resulta particularmente efectivo leerlo acentuando o marcando especialmente la parte del mismo que nos interesa focalizar en función del objetivo buscado. Muchas veces un mismo relato debe ser leído de manera diferente según sea la persona que tenemos delante y el objetivo perseguido.

La biblioterapia nos ofrece, fundamentalmente, los siguientes beneficios:

1) No constituye un riesgo, es decir, los relatos son aceptados habitualmente como una intervención no intrusiva, tal como si podrían ser vividas otras formas de señalamiento o interpretación. En ese sentido, nos permiten llegar al interior del otro con mayor libertad. Incluso a muchos pacientes les agrada que les lean cuentos o historias, al punto de entusiasmarse y traer ellos mismos nuevos textos.

2) Por lo anterior, se reduce el nivel de resistencia por parte de los pacientes a nuestras intervenciones y se agiliza el proceso de cambio.

3) Identifica la idea y dirección del cambio con una imagen que permanece en el individuo y que se rememora con valor terapéutico de allí en más, estableciéndose en un nuevo recurso para el propio paciente.

4) Ofrece nuevos modelos de flexibilidad señalando otros esquemas de respuesta posibles ante situaciones similares a las propias.

5) Fomenta la independencia del paciente y aseguran su valiosísima participación en el proceso terapéutico ("yo me sano") al tener que recibir e inferir o, mejor aún, descubrir, el mensaje del relato, llegando a sus propias conclusiones y no siguiendo interpretaciones del terapeuta. En este sentido es muy importante fortalecerlo en ese rol activo si pretendemos que pueda pasar luego de ese mensaje descubierto a la acción. Tal vez podría decirse que las interpretaciones típicas cierran la metáfora al atribuírle "un" sentido al hecho, en tanto que en este caso la propia aproximación del paciente abre un universo personal riquísimo en orden a descubrir "su" sentido, el cual termina siendo el verdadero y único. Se le atribuye a Milton Erickson la idea de que las interpretaciones son reduccionistas, como si pretendieran resumir una obra de Shakespeare en una frase. En: Logoterapia en cuentos:el libro como recurso terapéutico/C. García Pintos- Pág. 20-24.

domingo 1 de noviembre de 2009

"Hacia una Biblioterapia" - Claudio García pintos

Alrededor del año 1977, el profesor doctor Viktor Frankl inauguró la Feria del Libro de Austria, con una conferencia sobre el libro como recurso terapéutico, en la cual planteó la posibilidad de la sanación a través de la lectura. En la ocasión señaló casos en los que un libro salvó una vida haciendo desistir al lector en su idea de suicidarse y otros en los que personas en su lecho de enfermedad se vieron reconfortados por la lectura. Asimismo comenta el caso de personas que estando encarceladas, mejoran su actitud de vida a través de un libro. Refiere, por ejemplo, el caso de Mitchell, un preso de San Quintín, San Francisco, sentenciado a la pena de muerte en la cámara de gas. Enterado de tal circunstancia en ocasión de una charla para los presidiarios, Frankl lo apela a descubrir el sentido de su vida, aun estando en vísperas ciertas de su muerte. Incluso lo alienta de alguna manera a la lectura de la obra de Tolstoi, La muerte de Iván Ilich. El personaje de Tolstoi vive una circunstancia similar a la del presidiario. Tiempo después, Aaron Mitchell fue conducido a la cámara de gas y ejecutado. Leyendo una nota que concedió unos días antes de cumplir su sentencia al Chronicle de San Francisco, se podía percibir que el mensaje de Tolstoi había sido captado por aquel hombre que si bien no pudo evitar la condena, pudo evitar recibirla en medio del vacío y la desesperación. ¿Qué es entonces lo que queda allí planteado? El valor terapéutico del libro. Ahora bien, ¿cómo debe entenderse esto? Veamos:

1) ¿QUÉ?

Por “biblioterapia” debemos entender la utilización terapéutica del libro, pero tomando por tal (libro) no sólo y estrictamente “un libro” sino extendiendo la idea a toda “letra escrita”, sea prosa, poesía, canciones, aforismos y reflexiones. Los terapeutas, precisamente, conocemos muy bien el valor de la palabra; en particular señalo tres elementos que acentúan su valor:

*El propio peso de la palabra, desde lo ético y lo estético, mensaje y forma.

*Cuando esa palabra está dicha por alguien investido con cierto valor, cuenta con un acentuamiento en su peso. Por ejemplo, no es lo mismo la palabra de un vecino que la del terapeuta.

* La permeabilidad con la que recibe, generalmente, la “palabra” aquel que la está necesitando, que está en búsqueda de respuestas.

En función de esto, se rescata a la “palabra escrita” como un recurso terapéutico formidable. No debemos pensar en escritos realizados específicamente a tal fin terapéutico, sino incluso en obras que nunca fueron intencionalmente destinadas al efecto. Por otro lado, su valor terapéutico está ordenado según la distinción precedente entre curar y sanar y según la característica de cada caso y situación.

2) ¿CÓMO?

La utilización del libro no puede establecerse en prescripción obligada ni específicamente indicada en algún cuadro clínico concreto. Todo dependerá, obviamente, del caso peculiar del paciente, de su perfil de personalidad e intereses, de sus circunstancias concretas, etc. El valor del libro queda condensado en lo siguiente: cada historia, cada línea, refleja una manera personal de encarnar un valor o una actitud ante una situación concreta de vida. De este modo podríamos hablar hasta de una verdadera solidaridad entre autor y lector. “La literatura moderna no precisa continuar siendo tan sólo un síntoma más de las neurosis de masas de hoy día. Puede contribuir también a la terapéutica. Los escritores que han atravesado el infierno de la desesperación, que han experimentado la aparente carencia de sentido de la vida, pueden ofrecer su sufrimiento, como un sacrificio, en el altar del género humano. Sus revelaciones ayudarán al lector que sufra idéntico estado a superar este último”. (Viktor Frankl)
Le puede acercar al lector un testimonio vivencial que le estimule, promueva y aliente al individuo al descubrimiento del sentido de su propia situación de vida. Presentando situaciones de vida resueltas de una manera peculiar que puedan disparar en el lector respuestas propias. Si bien esta funcionalidad terapéutica no es la primera intención del autor, sería interesante que al momento de escribir una línea, cada uno asumiera la proyección que puede alcanzar respecto de quien lo lea. Asumir la responsabilidad de este compromiso solidario reconociendo que cada letra implica un mensaje, cada línea encarna un valor. “Si el escritor no es capaz de inmunizar al lector contra la desesperación, ha de evitar al menos inocularle la desesperación”. (V. Frankl)

3) ¿PARA QUÉ?

Frankl cita un episodio que bien puede servirnos para dar respuesta a esta pregunta. Dice que la presidenta del Instituto Alfred Adler de Tel Aviv, con ocasión de una conferencia pública citó el caso de un joven soldado israelí que perdió ambas piernas en la guerra de Jom Kipur. No hubo forma de sacarlo de su depresión – él mismo llegó a pensar en el suicidio-. Hasta que un día ella lo encontró como transformado, francamente alegre. ‘¿Qué te ha sucedido?’, le preguntó sorprendida y asombrada. Él le dio riendo un ejemplar de la traducción hebrea de ‘El Hombre en Busca de Sentido’ y le dijo: ‘Este libro ha ocurrido en mí’. Al parecer hay algo así como una autobiblioterapia y al parecer la logoterapia es especialmente apropiada para esto”. (Frankl, V. “La voluntad de sentido”, Barcelona, Ed. Herder, 1988, pp. 63/64).

La relación de intimidad que es establece entre lector y lectura es de tal magnitud que la letra cobra un peso y un relieve muchas veces insospechado. Así, su poder de penetración es admirable y su efecto catalizador muy efectivo. El mensaje llega casi con sorpresa y moviliza en el individuo su poder de resistencia, su remanente sano, su posibilidad de superación de adversidades. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado retratados en un cuento o en una canción?, ¿cuántas veces hemos recurrido a un personaje de ficción o una poesía para dar respuesta a una situación? ¿Cuántas veces hemos apelado a una historia para comprender una circunstancia de la vida? En definitiva, ¿cuántas veces hemos sentido que tal libro “ha ocurrido” en nosotros? Ahí, como elemento catalizador, como circunstancia que me permite “darme cuenta”, como encarnación de un valor, allí mismo le encontramos respuesta al “para qué” de la biblioterapia.

Fuente: "La logoterapia en cuentos : el libro como recurso terapéutico" - Claudio García Pintos, pág. 17-20

jueves 29 de octubre de 2009

¿Quién eres?...

Una mujer llega a las puertas del cielo y le preguntan: "¿Quién eres?". Ella responde: "Soy Juana". "No te he preguntado cómo te llamas, te he preguntado quién eres"- responden desde el cielo. "Soy la mujer de Felipe". "No te he preguntado con quién estás casada, te he preguntado, quién eres". "Soy maestra", le respondió. "No te he preguntado en qué trabajas. Te he preguntado quién eres", vuelven a decir desde el cielo.

La mujer, sorprendida, no entendía muy bien que pasaba, así que reflexiona: "¡Ah!, esto es el cielo", y responde: "Soy católica". Le dicen: "No te he preguntado cuál es tu religión, te he preguntado quién eres". "Soy española"- dice la mujer, pero de nuevo desde el cielo le contestan: "No te he preguntado cuál es tu nacionalidad, sino quién eres". Ya la mujer, muy confusa, duda de quién es.

Y desde las puertas del cielo le dicen: "Bien, tienes una segunda oportunidad, baja a la tierra y descubre quién eres".


Cada uno de Uds...¿ya descubrieron quiénes son?...

martes 27 de octubre de 2009

"La Biblioterapia como novedad terapéutica" - Liliana M. Alfonso Sánchez y Francisco Colmenares Sáncho.

El presente trabajo fue realizado en la biblioteca médica del Hospital Armando E. Cardoso, en Guáimaro-Camagüey, Cuba, durante el período enero/2002-enero/2003.


RESUMEN

Se realizó un estudio comparativo de 60 pacientes pediátricos, con edades comprendidas entre los 3 y 8 años ingresados en el servicio de pediatría del Hospital A. E. Cardoso, durante el período enero/02 hasta enero/03.

Se dividieron en dos grupos de 30 niños cada uno, el primero recibió Biblioterapia con cuentos infantiles y al segundo grupo no se le aplicó la técnica. Ambos son evaluados por escala de Wong, utilizada para valorar el dolor y/o ansiedad en el paciente pediátrico. Se realiza una evaluación previa a la aplicación de la técnica, ofreciendo una puntuación de cero a cinco (0-5 puntos) de la ansiedad en función de la conducta gestual del paciente pediátrico.

Aplicada la Biblioterapia, que nunca sobrepasó los 15 minutos, se evaluó el estado emocional y se obtiene puntuaciones menores a las iniciales, demostrando el efecto terapéutico de la lectura. En comparación al grupo que no fue beneficiado por la técnica.

Las madres dieron el consenso para participar en la investigación y las lecturas fueron realizadas por la bibliotecaria y por madres con condiciones para la lectura. Se muestran resultados en tablas.

Para ver el texto completo ingresar al siguiente link:

http://www.bibliociencias.cu/gsdl/collect/eventos/index/assoc/HASH6cb5.dir/doc.pdf

lunes 26 de octubre de 2009

"Candle" - Parte II

Los libros nunca morirán! Parte I...

Comparto un excelente video que me recomendó una colega (gracias Lucía!).

viernes 23 de octubre de 2009

La frase del día

"Un libro que no merece una segunda lectura no merece la primera" (Carl María von Weber, 1786-1826, compositor alemán)

jueves 22 de octubre de 2009

Biblioteca "La Nube" - Infancia y cultura


La Nube es una asociación civil sin fines de lucro que tiene como objetivo principal promover el vínculo de la infancia con la cultura. Su acción se funda en una idea integral de la educación.

Cuenta con una Biblioteca & Centro de Documentación especializados en la producción cultural destinada a la infancia.

La Nube se crea en la década del '70, recién en el año 1996 se constituye como asociación civil, logrando de esta manera adquirir mayor solidez como organización. En un principio surgió, por iniciativa de un grupo de docentes, el Centro de Investigaciones en Educación Permanente (CIEP) con el objeto de estudiar y difundir las nuevas corrientes pedagógicas y didácticas y, en particular, la problemática de la literatura infantil - juvenil y la lectura. Paralelamente a la tarea del CIEP, en el año 1975 se crea la Librería para niños La Nube; exclusiva no solo por ser la primera librería que se dedicaría a la venta especializada de material para niños, sino debido al vasto reconocimiento de la gente.



Para quienes aún no han concurrido a visitar La Nube, no pierdan la oportunidad de hacerlo, un magnífico espacio donde la literatura infantil reina en su totalidad.

Dirección: Jorge Newbery 3537 - Ciudad de Buenos Aires

miércoles 21 de octubre de 2009

"Una Biblioterapia posible: o Juana, la del billete de mil" por Lic. Cristina Deberti Martins (marzo 2009)

A mis lectores/as

El presente trabajo que a continuación podrán leer a texto completo, fue enviado directamente por su autora -Lic. Cristina Deberti, psicóloga y bibliotecaria- a quien suscribe. El artículo es muy reciente y fue publicado originalmente en la revista del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas (INIBI), dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires).
Agradezco la amabilidad y gentileza de Cristina y su autorización para difundirlo en este espacio, pretendiendo a priori dar a conocer con mayor certeza todo lo referido a la Biblioterapia -especialmente entre nuestros países de América Latina en los cuales no abunda bibliografía específica-. Esperando que también disfruten de su lectura, los saludo cordialmente. (Daniel Lavorano)
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UNA BIBLIOTERAPIA POSIBLE, o “Juana, la del billete de mil”

Lic. Cristina Deberti Martins - marzo 2009

“No se deberían leer más que los libros que nos pican y nos muerden. Si el libro que leemos no nos despierta hoy con un puñetazo en el cráneo ¿para qué leerlo?”
Franz Kafka


RESUMEN

En el presente artículo desarrollamos algunos conceptos básicos sobre la actividad de biblioterapia que llevamos a cabo en el Portal Amarillo (Centro Nacional de Información y Referencia en Drogas-Montevideo-Uruguay). Interdisciplinariedad, perfil del biblioterapeuta, simbolización, son algunos de los temas de este trabajo.
/BIBLIOTERAPIA/URUGUAY/ADICCIONES/


Resulta difícil hallar una única definición del vocablo Biblioterapia. Etimológicamente alude a algo así como “la cura a través de la lectura”. Es que sus orígenes la emparentan con el alivio emocional. En un breve recorrido por la bibliografía ilustrativa de la evolución histórica de la disciplina, hallamos que desde que el hombre comienza a expresarse mediante la escritura, (aún antes de la era cristiana), la lectura era considerada una herramienta de utilidad para calmar ansiedades de diversa índole.

El auge lo obtuvo en la década del 50, después de la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual los hospitales de los países más afectados, que contaban con bibliotecas para los pacientes, crearon programas de lectura dirigida por especialistas de la salud mental y bibliotecólogos. En 1949, Carolina Schrodes, una estudiante estadounidense, (cit. por Caldin, 2001: 34) publica su tesis sobre biblioterapia, definiéndola como un proceso dinámico que se da entre la personalidad de un lector y un texto de ficción, movilizando emociones y utilizándolas para su uso conciente. Esta tesis se convertirá en referente de estudios posteriores .

En la década de los 80, con el boom de los libros de autoayuda, se afianza la idea del poder sanador de ciertas lecturas. Se parte del supuesto de que determinadas alteraciones o sufrimientos psíquicos, podrían ser “curados” mediante la prescripción de literatura específica.


En los 90, a la concepción clínica, (relacionada a la salud y la enfermedad), se suma la concepción humanística o de desarrollo personal. No es necesario estar enfermo, deprimido o angustiado para hallar alivio en un libro. La lectura puede ser (es) generadora de mecanismos que tienden a nutrir el pensamiento, y la vida emocional, generando recursos psíquicos sostenedores de situaciones emocionales angustiantes.

Consideramos que pensar el tema en términos de una biblioterapia “que cura” y otra que promueve el crecimiento, es -como todo planteamiento dicotómico-, fuente de limitaciones que a la larga empobrecen el campo de estudio. Debido a ello, es que arriesgamos ésta, nuestra concepción de una biblioterapia posible, que es la que vamos a desarrollar en esta ponencia.

CON-TEXTOS…..

Los contextos de aplicación de la técnica parecerían ser los que determinan el tipo de biblioterapia a llevar a cabo. Ellos son múltiples y diversos: hospitales, centros de rehabilitación y reinserción social, cárceles, geriátricos, comunidades de inmigrantes, por citar sólo algunos ejemplos. En suma: toda situación que reúna personas en situación de vulnerabilidad y que padezcan algún tipo de sufrimiento psicosocial. Personas que han perdido (o creen haber perdido) sus derechos, individuos necesitados o deseosos de leer y de escuchar lecturas, nucleadas en dispositivos comunitarios que tienen como objetivo la inclusión social y la democratización del acceso a los bienes culturales. Un ejemplo de esto último sería la tarea de promoción de la lectura que realizan miles de actores a nivel internacional. Recordamos en este sentido la labor de Geneviève Patte, una prestigiosa bibliotecóloga francesa jubilada, que trabaja… en la vereda.

G. Patte, interrogada acerca de cuál es el método didáctico que utiliza en la promoción de la lectura, responde:

“Ninguno. Es muy simple. Llego a una comunidad con una canasta donde hay entre 30 y 50 libros. Me siento en la vereda, en una esquina cualquiera y los niños empiezan a aparecer. A esa misma esquina vuelvo todos los días a la misma hora…..” (Patte, 2004))

Desarrollo personal? Cura? Crecimiento, madurez emocional, inclusión social, derechos ciudadanos? Lejos de ser excluyentes, estos conceptos se imbrican y entrelazan. Son los conceptos que surgen a la hora de pensar en el para qué de la tarea. La lectura como herramienta para el cambio, para la transformación verdadera de sujetos y situaciones, es aquello que nos inspira y nos convoca a diario en nuestro trabajo en los contextos críticos, o al decir de M. Petit, en “los espacios en crisis”, considerando que cada sujeto humano, es en algún momento de su vida, un espacio en crisis. “Mais, à tel ou tel moment de sa vie, chacun de nous est un “espace en crise” (Petit, 2008, :. 23)

INTERDISCIPLINARIEDAD

En el contexto que sea, la biblioterapia es trabajo de equipo, y deberá llevarse a cabo en conexión con otros especialistas, dependiendo del lugar en que se realice. Así, el bibliotecólogo será el encargado de familiarizarse con los textos y las características de los usuarios del servicio, interactuando con los demás técnicos del equipo.

En el caso que nos convoca, el entorno es el de un Centro de Rehabilitación de usuarios de drogas, en el que participan psicólogos, psiquiatras, enfermeros, toxicólogos, y asistentes sociales, entre otros profesionales. Es una institución pública, dependiente del Ministerio de Salud, y la Junta Nacional de Drogas. Se denomina Portal amarillo. Centro Nacional de Información y Referencia en Drogas. Está inserto en una zona popular de la ciudad de Montevideo, y asisten a él jóvenes desde los 15 a los 35 años de edad, en las más diversas condiciones de vida. Esto es: desde aquellos que cuentan con lo básico y más (entiéndase familia contenedora, hogar, alimento, abrigo y educación) hasta los más desposeídos de todo lo inherente a la condición humana, y para los cuales sus derechos civiles, humanos, sociales, no son más que palabras vacías.

Para éstos últimos, es que hemos orientado nuestro quehacer biblioterapéutico, en el entendido que el acercamiento y la familiarización con la palabra escrita, permite el ingreso a la “sociedad letrada”, o sea: a otros mundos que resultan para muchos aún, en esta América Latina del siglo XXI, tan anchos como ajenos.

Si bien la biblioterapia surge del marco teórico de la psicología conductual, nuestra propuesta se basa en la concepción psicoanalítica. Por qué el psicoanálisis? Por variadas y múltiples razones que no vienen al caso enumerar acá, pero sí jerarquizar la que creemos es fundamental y es la que hace al poder o el estatuto que le da el marco psicoanalítico a la PALABRA. La presencia o la ausencia de palabras, imprime huellas en el aparato psíquico, y de alguna manera nos construye humanos.


Escuchemos a Alberto Manguel “para mí, las palabras de una página le dan coherencia al mundo. Cuando un día de sus cien años de soledad, una peste que causaba amnesia atacó a los habitantes de Macondo, éstos se dieron cuenta de que el conocimiento del mundo empezaba a escapárseles, y que podían llegar a olvidar qué era una vaca, qué era un árbol, qué era una casa. El antídoto, descubrieron, radicaba en las palabras. A fin de recordar qué significaba para ellos su mundo, escribieron letreros y los colgaron de las bestias y los objetos: “Esto es un arbol”, “Esto es una casa”, “Esta es la vaca”. Las palabras nos dicen qué creemos como sociedad qué es el mundo. Qué creemos que es: ahí estriba el reto.” (Manguel ,2001, : 17)

Las palabras son símbolos que permiten sustituir al objeto perdido (entiéndase persona, situación o cosa). Tolerar la ausencia del otro, mitigar la angustia de separación, esa es la función de enorme importancia del proceso de simbolización, que conlleva –al decir de M. Casas- la satisfacción que otorga el acto de haber encontrado la representación psíquica para aquello que, hasta determinado momento, era innombrable.


Afirma la psicoanalista uruguaya Mirtha Casas de Pereda:

La ausencia es lo que es displacentero y la simbolización hace presente el placer de la simbolización. El acto en sí también como hecho psíquico, como acontecimiento, contiene el logro de una representación, como triunfo sobre la ausencia.” (Casas de Pereda, 1999 : 60)

Es un hecho que un aparato psíquico rico en símbolos, será más fuerte, o más sano, que otro en el cual esa función resultó fallida. Apelamos a una metáfora que intenta ser esclarecedora: imaginemos al aparato psíquico como una trama, una urdimbre compuesta por hilos enlazados entre sí. Habrá tantas tramas como seres humanos en el mundo. Algunos de esos hilos (símbolos, ideas, palabras) serán gruesos, fuertes y formarán una trama tupida y firme, capaz de dar abrigo y protección ante las inclemencias del clima emocional. Pero es necesario que dicha trama sea a su vez lo suficientemente flexible, como para abrirse y dejar paso a los rayos del sol, cuando haya parado la lluvia. Esto en el mejor de los casos, hace a un aparato psíquico saludable: una trama tupida, rica en símbolos diversos, de manera que le permita al sujeto contar con un abanico de posiblidades ante las diversas crisis por las que habrá de pasar en su vida.

Pero hay tramas urdidas con hilos escasos, a veces muy delgados y frágiles, e incluso rotos. Algunos tejidos estarán agujereados y allí habrá que zurcir, unir, entrelazar, e incluso a veces, agregar hilos. Esas mallas resultarán precarias a la hora de protegerse del mal tiempo. La lluvia y el viento provocarán sufrimiento desmedido y hasta intolerable. Son los aparatos psíquicos dañados, o con déficit en su construcción. Y nuestra tarea allí entonces, será la de proveer aquello que falta: prestar símbolos, palabras, facilitar un espacio que sea propiciador de ideas y de pensamientos. Me vienen a la mente, las ideas de Wilfred Bion, el psicoanalista post kleiniano, con su teoría del “Aparato para pensar los pensamientos”. Afirma Bion que la capacidad del bebe para formar pensamientos dependerá de su capacidad para tolerar la frustración (Grinberg, 1991 : 61), ya que la ausencia provoca frustración. Pero si el niño es capaz de tolerar la angustia provocada por esa vivencia, la ausencia deviene pensamiento y se desarrolla un “aparato para pensar”.
En algunos casos la labor del analista (biblioterapeuta) consiste en gran medida en prestar ese aparato, los contenidos de ese aparato, cuando el sujeto tiene un déficit en el funcionamiento de su actividad de pensar. Es una etapa del análisis, en la que el analista, (transitoriamente) ofrece pensamientos de los cuales el paciente tiene la oportunidad de apropiarse (como hace la madre con su bebe en el proceso de adquicisión del lenguaje y de introducir a su hijo en el universo simbólico).

El biblioterapeuta, mediador de la palabra escrita.

Quien ofrece lectura, debe poder ofrecerse. Es ante todo, dice M. Petit (2008) “un acto de hospitalidad”. En algunos países se llaman mediadores, en otros promotores o biblioterapeutas, pero más allá de la nominación que tenga quien ofrece lectura, es un alguien que se ofrece, quien muestra y presenta un objeto que es para algunos, un objeto extraño. Tan extraño como la experiencia de dormirse al arrullo de la voz materna que lee generosamente un cuento a su niño. Y en la cual –sabemos- lo que cuenta no es tanto el contenido del cuento en sí, sino todo lo demás que lo rodea: un adulto que brinda generosamente su tiempo, una actitud de calma y disfrute, un ceremonial repetido cada noche de la misma manera, una voz envolvente y tranquilizadora, y finalmente… el entusiasmo por la historia compartida. Es realmente desolador, escuchar que miles de seres humanos se han visto despojados de esta maravillosa experiencia afectiva.

Dice Juan D. Arguelles en “Leer es un camino” :

“Un mediador de lectura, es decir, aquél que invita a leer como quien comparte un vicio, es también alguien que lee una parte del libro para que gracias a su pasión otro lector pueda contagiarse del gusto de leer”. (Arguelles, 2004 : 161)

FUMAR Y LEER……

En nuestra tarea clínica cotidiana tratamos con jóvenes adictos a sustancias, que en su mayoría provienen de hogares donde se les ha trasmitido un modelo de consumo adictivo (2). Las sustancias u objetos que se usan en el ámbito familiar de forma compulsiva y adictiva suelen ser aceptadas socialmente, y naturalizadas por el grupo familiar. Es natural comer, beber alcohol o tomar un sedante, ante la angustia que provocan determinadas situaciones. Es natural ofrecer una golosina al niño que llora, en lugar de ofrecerle la oportunidad de poner en palabras su sufrimiento. Este entonces, es obturado con un objeto, que otorga la ilusión de eliminar la angustia. Mecanismo que aprehendemos y que de adultos, inconciente o concientemente usamos en las situaciones angustiantes. Al respecto, recordemos lo que dice Joyce Mc Dougall

Cada vez que era víctima de una emoción particular, el cigarrillo con su pantalla de humo atenuaba mi sensibilidad y me permitía escapar de mi experiencia afectiva, neutralizando una parte vital de mi mundo interno” (Mc Dougall, 1998 : 241)

Los vicios entonces, las adicciones, se dan en parte, por imitación. Volvamos con Arguelles:

“Fumar y leer se parecen de manera extraordinaria precisamente en su naturaleza, en el grado de placer que pueden producir, y sobre todo, en la naturaleza viciosa, porque en la mayoría de los casos siempre hay alguien que nos inicia en ellos ya sea de manera directa o indirecta; ya sea que nos ofrezca nuestro primer cigarrillo o nuestro primer libro, o bien porque la influencia del medio nos brindó la oportunidad de ver fumadores y lectores afanados deliciosamente en sus ocupaciones placenteras …” (Arguelles, 2004 : 61)

La imitación, precursora inmediata de la identificación, es el primer paso del aprendizaje. Las diversas identificaciones que en principio el adolescente tomará prestadas de personas significativas que lo rodean, lo ayudarán a conformar su identidad, a construir su sí mismo. Siempre con otros, y desde otros.

Y volviendo con M. Petit:

A menudo, uno se dedica a la lectura porque ha visto a una persona amada sumergida en sus libros, inaccesibe, y la lectura apareció como un medio para acercarse a ella y de apropiarse de su mundo, de sus cualidades, de su encanto, de su misterio….. Entonces, la mejor manera de contagiar el hábito de leer, en medios donde leer no es un hecho natural, es multiplicar las oportunidades de mediaciones, de encuentros” (Petit, 2008 : 61)


ACERCA DE JUANA....

Juana… la del billete de mil” es la respuesta que dio uno de los participantes del grupo de biblioterapia, al ser interrogado éste acerca de si tenían conocimiento de la existencia de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou (de amplísima divulgación popular, y cuya imagen aparece impresa en los billetes de mil pesos uruguayos).
Presentarles a la otra Juana, la escritora, la mujer de carne y hueso, fue, creemos, un hecho revelador. Entre otras cosas porque según publicaciones recientes sobre la vida de la poetisa (3), se hizo pública la secreta adicción de Juana por la morfina. Adicción contra la cual luchó por más de once años.
Pero este tema, el de la selección de lecturas y escritores, será una excusa para otro trabajo.


NOTAS

Agradecimientos: a Michèle Petit por su interés y apoyo. A la Dirección y equipo del Portal amarillo por la confianza. Y a los usuarios, por su enseñanza constante.
Abadi, Sonia. 2004. Lo descartable y la soledad: acerca de las relaciones adictivas. En www.soniaabadi.com.ar `(consulta: 10 enero 2006).
Fischer, Diego . 2008. Al encuentro de las Tres Marías. Montevideo : Aguilar.


BIBLIOGRAFIA CITADA

ARGUELLES, Juan .D. 2004). Leer es un camino. México : Paidós.

CASAS DE PEREDA, Mirtha . 1999. El camino a la simbolización. Bs. As. : Paidós.

GRINBERG, L. et al. 1991. Nueva introducción a las ideas de Bion. Madrid : Tecnipublicaciones.

MANGUEL, Alberto 2001 . En el bosque del espejo. Bogotá : Norma.

MC DOUGALL, Joyce. 1998 . Las mil y una cara de Eros. Bs As. : Paidós.

PATTE, Genèviève. 2004. La mujer biblioteca (entrevista on line) Rev. Hablemos. En www.elsalvador.com 17 oct. 2004. (consulta: 3 marzo 2009)

PETIT, M (2008). L’art de lire ou comment resister à l’ adversité. Paris : Belin.


Cristina Deberti Martins – Montevideo (Uruguay)
Lic. En Psicología y Bibliotecología
Docente de la Cátedra de Psicopatología
Integrante del Equipo Interdisciplinario del Portal Amarillo
Biblioterapeuta
Co-editora de “Itinerario” (Rev. On line de Psicopatología) www.itinerario.psico.edu.uy

¿Qué estás dando en esta vida?...

Van caminando en las montañas un padre junto a su hijo, de repente, el hijo se cae, se lastima y grita: 'aaaaaahhhhhhhhh!!!!!'

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: 'aaaaaahhhhhhhhh!!!!!'
Con curiosidad el niño grita: Quien está ahí..?? ,recibe una respuesta: Quien está ahí ??. Enojado con la respuesta, el niño grita: Cobarde, y recibe de respuesta:Cobarde.

El niño mira a su padre y le pregunta: ¿Qué sucede? . El padre sonríe y le dice: hijo mío, presta atención.
Entonces el padre grita a la montaña: Te admiro, y la voz le responde: Te admiro, de nuevo, el hombre grita: Eres un campeón, y la voz le responde: Eres un campeón, de nuevo, el hombre grita: Estás lleno de éxitos, y la voz le responde: Estás lleno de éxitos.

El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego, el padre le explica, la gente lo llama Eco, pero en realidad ES LA VIDA!!!..Te devuelve todo lo que dices o haces...

Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones, si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor, si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean, si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida, la vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado.

Tú vida, no es una coincidencia, es un reflejo de tí... Alguien dijo…'Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando..”.

Reserva tiempo...

Reserva tiempo para REÍR,
es la musica del alma.
Reserva tiempo para LEER,
es la base de la sabiduria.
Reserva tiempo para PENSAR,
es la fuente del poder.
Reserva tiempo para TRABAJAR,
es el precio del exito.
Reserva tiempo para DIVERTIRTE,
es el secreto de la juventud eterna.
Reserva tiempo para SER AMIGO,
es el camino de la felicidad.
Reserva tiempo para SOÑAR,
es el medio de encontrar tus objetivos.
Reserva tiempo para AMAR Y SER AMADO,
es el privilegio de los hijos de Dios.
Reserva tiempo para SER ÚTIL A LOS OTROS,
esta vida es demasiado corta para que seamos egoistas.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida;
lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.

http://www.deciditriunfar.com/

El valor de tu silencio y de tus palabras.

HABLAR;

Oportunamente, es acierto. Frente al enemigo, es civismo. Ante una injusticia, es valentía. Para rectificar, es un deber.

Para defender, es compasión. Ante un dolor, es consolar. Para ayudar a otros, es caridad. Con sinceridad, es rectitud.

De sí mismo, es vanidad. Restituyendo fama, es honradez. Aclarando chismes, es estupidez. Disipando falsedades, es de conciencia.

De defectos, es lastimar. Debiendo callar, es necedad. Por hablar, es tontería. De Dios, significa mucho amor.

CALLAR;

Cuando acusan, es heroísmo. Cuando insultan, es amor. Las propias penas, es sacrificio. De sí mismo, es humildad.

Miserias humanas, es caridad. A tiempo, es prudencia. En el dolor, es penitencia. Palabras inútiles, es virtud.

Cuando hieren, es santidad. Para defender, es nobleza. Defectos ajenos, es benevolencia. Debiendo hablar, es cobardía.

Para poder HABLAR, debemos aprender a CALLAR, pero siempre con acierto y tino, porque si HABLAR es plata, CALLAR es oro.

CUANDO CALLAS;

También hablas de ti mismo. Un secreto, conozco tu fidelidad de amigo. Tu propio dolor, conozco tu fortaleza.

Ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto. Ante la injusticia, conozco tu miedo y tu complicidad. Ante lo imposible, conozco tu madurez y dominio.

Ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría. Ante los fuertes y poderosos, conozco tu temor y cobardía. Ante lo que ignoras, conozco tu prudencia. Tus propios méritos, conozco tu humildad y grandeza.

El Silencio es el tiempo donde el sabio medita, la cárcel de la que huye el necio, y el refugio donde se esconden los cobardes. Siembra para ser tú mismo.

Lo que tú haces, habla tan fuerte que no deja escuchar lo que tú dices. Pregona con el ejemplo.
Recuerda que tu vida personal, no es una vida privada. Son muchos los ojos que te miran. 'Que tus palabras sean más valiosas que el silencio que rompen'.
De: vidapositiva.com

sábado 17 de octubre de 2009

Retrato de una madre

"Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de cuidados"

El 18 de octubre festejamos en Argentina el día de la Madre, desde aquí un homenaje y a la vez mis deseos de que pasen un muy feliz día. Daniel

'...Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo rica, daría con gusto su tesoro para no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero que después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus latidos. De esa mujer no me exija el nombre si no quieres que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino. Cuando crezcan vuestros hijos, léanles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del Retrato de su madre...' (Monseñor Ramón Ángel Jara, Chile, 1852-1917).
Fuente: vidapositiva.com

viernes 16 de octubre de 2009

¿Futuro?...

"La moderna sociedad industrial es una religión fanática. Saqueamos, envenenamos, destruimos todos los ecosistemas del planeta. Firmamos letras que nuestros hijos jamás podrán pagar [...] Nos comportamos como si fuéramos la última generación sobre la Tierra. De no producirse un cambio radical de perspectiva en nuestros corazones y en nuestras mentes, la Tierra acabará como Venus, calcinada y muerta". (José Antonio Lutzenberger -ministro brasileño de Medio Ambiente-, citado en el Sunday Times, Londres, marzo de 1991)

"Contáme un cuento sano" - Cristina Deberti












La biblioterapia existe desde hace más de un siglo, pero en Uruguay se aplicó por primera vez en 2006. Adictos en rehabilitación volvieron la experiencia un éxito.

Alrededor de la psicóloga Cristina Deberti, 20 pacientes en rehabilitación por drogas del Portal Amarillo, escuchan el relato con total atención.

Ellos mismos eligieron El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher, cuando se les preguntó con qué libro preferían comenzar las sesiones de biblioterapia, una técnica con más de un siglo de vida, pero que en Uruguay se aplicó por primera vez el año pasado (2006).

Si bien nació como una especialización dentro de la bibliotecología, hoy está afianzada incluso en hospitales de varios países del mundo. "En Estados Unidos, por ejemplo, de la misma manera que un enfermero pasa cama por cama con el carrito del desayuno, otro pasa ¡ofreciendo libros! Y una persona especializada brinda, según el estado emocional del paciente, la bibliografía adecuada", explica Deberti, quien como docente en Facultad de Psicología especializada en adicciones, en 2006 aprovechó la creación del Portal Amarillo para presentar un proyecto de rehabilitación y socialización del paciente adicto. La terapeuta es también bibliotecóloga, por lo que encontró la ocasión perfecta para aplicar una disciplina que la había seducido desde sus tiempos de estudiante. "Busqué antecedentes, y creo que es la primera vez que se utiliza biblioterapia en el país, al menos entramada con el psicoanálisis".

La dinámica es sencilla: abordar un texto, comentarlo y elaborar inquietudes propias a partir de lo leído. En la biblioterapia clásica, lo usual es recurrir a libros de autoayuda o que estén relacionados con la problemática del paciente.

Pero Deberti propone una alternativa ampliada. "Se puede utilizar una tira de Mafalda o un capítulo de El Quijote. Todo sirve como excusa para poner en palabras lo que te está pasando. El libro es un catalizador para expresar sentimientos", indica.

Lo que no esperaban las especialistas era que un acto para muchos tan cotidiano pudiera resultar removedor. "Siempre me pedían que leyera yo y cuando un día les pregunté por qué, un chico me contestó que a él nunca nadie le había leído un cuento y que escuchar lo calmaba. Hay realidades muy duras, con grandes carencias afectivas", dice la docente de psicopatología.

En el Portal Amarillo los pacientes suelen actuar con conciencia de grupo, pues se sienten más fuertes para enfrentar su problema. Cuando Deberti explicó la dinámica de la biblioterapia, uno de los internados se excusó: "yo no sé leer". "Sabía, pero tenía dificultades. Muchos de sus compañeros se ofrecieron a enseñarle. Luego nos contaron que por las noches, se leían en voz alta el texto que les habíamos dejado", cuenta entusiasmada.

La experiencia que comenzó con la historia de un caballero y su armadura, terminó con poemas de amor que los propios pacientes solicitaron.

Para Deberti, eso fue toda una revelación. "Yo apuesto a eso: al poder transformador de la lectura. Es revolucionaria".

domingo 11 de octubre de 2009

"La rueda de la vida" - Elisabeth Kübler-Ross


Este libro es el último que escribió Elisabeth Kübler-Ross. Es una especie de autobiografía y también el testamento vital de la autora. Arranca con su primera infancia, en la Suiza natal, y sigue narrando su juventud, la determinación de estudiar medicina y los hechos que a ello la condujeron, su viaje a Polonia después de la Segunda Guerra Mundial, su matrimonio con un estadounidense y el traslado a los EE.UU., su labor con enfermos mentales y su posterior entrada en el mundo de la tanatología, disciplina y estudio que ella misma contribuyó a edificar. Así pues, este libro viene a trazar una especie de arco que abarca la vida entera de esta fascinante figura.

Pero más bien deberíamos considerar que este libro es un repaso y un retorno a los hechos, impresiones y emociones que determinaron el camino de esta excepcional mujer, que acabó por reabrir un tema que era tabú para nuestra sociedad: el momento del tránsito, la muerte, el despedirse de este mundo, de los seres queridos, para adentrarse de nuevo en lo desconocido, en un salto a una dimensión de trascendencia. Así pues, podríamos decir que en este libro se fusionan la biografía personal con su vocación profesional, su mensaje de que la 'muerte no existe', que la existencia continúa en otro plano de la realidad, la importancia de despedirse de los seres queridos al finalizar este 'corto' trayecto por la existencia en forma humana; la necesidad de no 'esconder la muerte debajo de la alfombra', y de aceptarla y reconocerla como una parte natural de la existencia humana.

Por lo demás, este no es un libro que trate sólo de tanatología. Con su fascinante lectura nos adentramos a las meditaciones de la autora con respecto a la práctica médica, comparando su labor como médica rural en su juventud con la mecanización que ha sufrido en la actualidad, con todo el automatismo y parte comercial que la rodea; acompañamos a Kübler-Ross en su labor como psiquiatra, durante la cual logró más avances tratando a los enfermos como seres humanos, escuchándolos, que todos los otros psiquiatras juntos aplicando teoremas y hipótesis postuladas en voluminosos tratados de psicología; nos encontramos ante la arteriosclerosis de las religiones institucionalizadas ante el fenómeno del tránsito; o ante la flagrante negación de la medicina oficial ante la existencia de la muerte. Pero como el vivir y el morir son hechos inseparables, este libro también es una investigación sobre el fenómeno de la vida: sobre el significado de la encarnación en la vida humana, sobre la potencialidad de la existencia y la importancia de vivir plenamente; sobre la búsqueda del significado de la existencia individual, sobre el peligro de dar demasiado poder a los maestros espirituales, sobre la ecología y el respeto al planeta. Sobre el vivir sinceramente para morir plenamente.

Frase del día

"La mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira". Lin Yutang

Los pediatras "recetan" libros

En mayo de 2006, como parte de la campaña "Leer te ayuda a crecer" -llevada a cabo por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)- se distribuyó a lo largo de todo el país 1.000.000 de cuentos y poemas ilustrados para niños de reconocidos autores infantiles como Elsa Bornemann, Graciela Montes, Gustavo Roldán, Laura Devetach, entre otros. Los ejemplares se repartieron acompañados de posters y recetarios para la recomendación de lectura por parte del pediatra.

Se destacó la importancia del pediatra como autoridad social para convertirse en un aliado fundamental para recomendar lecturas y favorecer la salud integral, la imaginación y la creatividad que puede desarrollarse desde la lectura.

La colección de libros de cuentos de 18 títulos se compone, entre otros, de: "Cuello duro" (Elsa Bornemann); "Solo de noche" (Ana María Shua y Paloma Fabrykant); "Los zapaticos de rosa" (José Martí); "Desafío mortal" (Gustavo Roldán); "Maru, la distraída" (Margarita Eggers Lan); "Sanchodo curador" (Graciela Montes); "Bajo el sombrero de Juan" (Ema Wolf); "El día de los panaderos" (Laura Devetach); "El mar no crece cuando sube, sólo se desparrama distinto" (Graciela Bialet); "Zapatos" (Mempo Giardinelli) y "Anécdota" (Luis María Pescetti).

Por su parte, el presidente de la SAP, el doctor Mario Grenoville comentó que la idea de esta campaña "no es que los chicos aprendan a leer, sino que se encariñen con las palabras, con los relatos y con los libros desde edades muy tempranas. Tanto el desarrollo intelectual como el afectivo están relacionados con la lectura y con la capacidad de razonar".

Libros contra la exclusión

La campaña del ministerio es la continuación de un programa previo de promoción de la lectura de la SAP, contó el doctor Grenoville. "En 2001, durante la crisis, pensamos en la necesidad de generar conductas reparadoras ante la sensación de exclusión y marginación". Entonces nació un programa para que los pediatras estimularan la lectura.

jueves 8 de octubre de 2009

"Formas peligrosas de ver la vida: según el cristal con que se mire" -


Según lo expresa Raimon Panikkar: "Vivimos en un tiempo en el que se pretende que el rosal crezca rápidamente tirando de sus hojas... La felicidad es inversamente proporcional a la aceleración”. La vida moderna nos exige cumplir con una serie de obligaciones que más que disfrutarlas se nos convierten en castigos. Por eso nos es imposible cumplir con el sabio precepto que aconseja vivir el presente: ¡Cómo vivirlo si lo que queremos es terminar lo que estamos haciendo en cada momento! Esta y otras reflexiones nos acerca la doctora Jenny Moix* en este artículo que permite meditar sobre el tema.

"Árbol de la vida" - Gustav Klimt



Vivimos la vida según la vemos. Así que la gran pregunta es: ¿cómo la vemos? Pues a través de una visión que se encuentra lejos de ser lógica y racional. Está claro: el mundo es uno, y en cambio todos y cada uno de nosotros lo vemos de forma distinta. Y en el fondo, nuestra sensación mas íntima es que nosotros lo percibimos tal y como es, y el resto de forma distorsionada. Nos equivocamos porque incluso nosotros, aunque no nos lo parezca, distorsionamos. Si todos tenemos una visión deformada, podríamos pensar que vivir la vida de una forma más o menos plena podría depender del grado de distorsión de nuestras gafas, pero la clave no esta en cuánto deformamos la realidad, sino en cómo. Nuestro lenguaje delata que una de las formas en que desfiguramos la visión de la vida es a través de las metáforas: “vivo en una cárcel”, “trabajo como una máquina”, “los acontecimientos me arrastran...”Las metáforas con las que describimos nuestra existencia determinan cómo la vivimos. Así podríamos decir que existen metáforas que pueden resultar útiles para vivir y otras mas bien devastadoras. Vamos a analizar algunas de las principales metáforas de este segundo tipo que, en nuestra cultura, impregnan nuestra visión de la vida y constituyen un gran generador de estrés.

Continuar leyendo aquí:




Jenny Moix* / Médica.
Profesora titular de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

lunes 5 de octubre de 2009

"Alfonsina y el mar" - Mercedes Sosa

Sos la más grande Mercedes!!!!

domingo 4 de octubre de 2009

"El día que me quieras" - Mercedes Sosa

"Como la cigarra" (María E. Walsh) -Mercedes Sosa, León Gieco, Joan M. Serrat

"Honrar la Vida" - Mercedes Sosa

La "Negra" Mercedes Sosa...

...nuestra más grande artista de la música popular latinoamericana nos ha dejado en el día de la fecha...pero vivirá eternamente en el corazón de cada uno de nosotros...!!!



viernes 2 de octubre de 2009

Biblioterapia: su aplicación en terapias reparativas a menores víctimas de delitos sexuales

RESUMEN


Se presenta la Biblioterapia como práctica aplicable en el tratamiento psicoterapéutico de menores víctimas de abuso sexual. Una encuesta a psicólogos clínicos que tratan a menores abusados refleja que en ellos existe un interés por el tema, aun cuando una minoría declara tener conocimiento formal del mismo. Se ilustra el tratamiento de biblioterapia con un caso particular. Se recomienda, además, una selección de catorce libros que pueden ser usados en biblioterapia aplicada. Se concluye que el profesional bibliotecario no puede estar ajeno a la discusión de la temática del abuso sexual a menores, menos quienes trabajan en bibliotecas escolares (o CRA). Este puede también formar parte de un equipo interdisciplinario, colaborando con los psicoterapeutas en la selección de material y haciendo aportes desde las competencias propias de la profesión.

ABSTRACT

Bibliotherapy is a reading activity that can be used as a therapy. This article discusses its application to help children who suffered sexual abuse. A survey applied to clinical psychologists who treat abused minors shows that there is interest on the subject, even though a minority declares to have formal knowledge about it. A case study of bibliotherapy is reported. A list of selected books is recommended to be used in applied bibliotherapy for abused children.

It is concluded that a professional librarian should be part of the discussion on sexual abuse to minors, specially when working in school libraries. A librarian may be part of an interdisciplinary team, collaborating with psychotherapists in the selection of books and making contributions from his professional knowledge and experience.

Para acceder al documento completo ingresar en el siguiente link:

jueves 1 de octubre de 2009

"Libros de cabecera" / Marisa Pata Galante**

La Biblioterapia es una técnica auxiliar de la práctica psiquiátrica, psicológica y clínica en general. Consiste en aplicar a determinados problemas el tratamiento literario oportunamente indicado a cada enfermo. Es decir, el procurar el mejoramiento de problemas psicológicos a través de la lectura. Estas prácticas están muy extendidas en países como Estados Unidos, Inglaterra, Canadá y Suecia. La estancia de niños y jóvenes en un centro hospitalario suele significar un corte brusco en la vida cotidiana de los pequeños, la separación de sus padres y hermanos, el alejamiento de su marco habitual de convivencia, el contacto con otros enfermos, y en muchas ocasiones, el propio proceso de la enfermedad exigen una atención y cuidado muy especiales para estos pacientes. Y es ahí donde el contacto con los libros ejerce un papel fundamental.

Con estas premisas, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y, más concretamente, su Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, con sede en Salamanca, decidió poner en práctica una experiencia que atendiera a la población infantil hospitalizada en esta ciudad.

Para ello, y en estrecha colaboración con la Delegación Provincial del Instituto Nacional de la Salud, se proyectó llevar a cabo el programa Libros de Cabecera, en los dos centros dependientes del INSALUD: la Residencia Sanitaria Virgen de la Vega y el Hospital Clínico Universitario. De esto modo, contribuiríamos al programa de humanización hospitalaria, promovido por el INSALUD en todo el territorio nacional.
El 23 de enero de 1987 se firma el convenio por el cual la Fundación G.S R. ofrece a la Dirección Provincial del INSALUD, en régimen de préstamo y con carácter gratuito, parte de los fondos bibliográficos de su Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, para ser distribuidos entre niños y adolescentes enfermos internados en los hospitales mencionados.

Selección de libros

Como criterio general, se tuvo en cuenta que los libros no fueran excesivamente largos y que su contenido no exigiera demasiado esfuerzo por parte del niño enfermo.

En segundo lugar, se creyó necesario hacer llegar a los enfermos y personas que les rodean (padres, personal sanitario) un catálogo de los libros que estaban a su disposición. El catálogo elaborado recoge el mismo sistema de clasificación utilizado en la biblioteca del Centro, a saber:


* Azul: de 3 a 6 años
*Rojo: de 7 a 9 años
*Verde: de 10 a 11 años
*Amarillo: de 12 a 15 años

Los libros también se clasificaron según su contenido, de este modo les es más sencillo buscar el tipo de libros que deseen.

La experiencia, además, debía tener un nombre y se pensó en Libros de Cabecera, que tiene un doble significado: el libro de cabecera es el que tiene el niño enfermo al lado de su almohada y que entretiene sus horas de hospital; pero también puede llegar a ser su libro de cabecera en casa.

Su ámbito de aplicación se extiende incluso al campo psicológico de determinados cuadros sanitarios, como los procesos post-operatorios, típicamente depresivos y, en general, toda sintomatología susceptible de tratamiento psicológico, ya que la literatura, las formas bellas de decir, contienen mejor que nada, la riqueza de dimensiones y conductas psicológicas. La razón científica de este tratamiento terapéutico se basa en la íntima relación existente entre la buena literatura y la psicopatología de la vida cotidiana.

Desarrollo de la experiencia


El programa Libros de Cabecera comenzó a funcionar el 10 de marzo de 1987. Los primeros días fueron jornadas de tanteo, de dudas, de replanteamientos lógicos en toda experiencia innovadora que, además, se desarrolla en un ámbito desconocido. Pero el paso del tiempo fue posando nuestras ideas y, poco a poco, el programa se fue consolidando.
Hoy nos atrevemos a decir que los resultados son altamente positivos. Hasta el 31 de mayo de 1991 se han prestado 12.877 libros en el Hospital Clínico universitario y 11.442 en la Residencia Sanitaria Virgen de la Vega.

No podemos olvidar que Libros de Cabecera es, básicamente, un instrumento de comunicación entre la sociedad y la población hospitalizada, cuyo medio -y nunca su fin- son los libros. Obtener una relación cálida y profesional con el personal hospitalario, persistir en el desarrollo de la experiencia, controlar al máximo su funcionamiento, estimular y convocar a otras personas a participar en el programa son elementos que redundarán siempre en beneficio del más necesitado: en este caso, los niños y jóvenes hospitalizados.
La atención que prestamos a los enfermos está basada en el diálogo. Somos representantes de la sociedad habitual de ese enfermo y queremos que acoja nuestro servicio no con un carácter de paternalismo o de falsa protección, sino como una oportunidad más de seguir enriqueciendo su vida. Una vida en la que los "héroes de papel" desempeñan una función básica.

Servicio de alergias

Desde el día 13 de marzo de 1990, los niños que acuden al Servicio de alergias del hospital clínico universitario, pueden aliviar su rato de espera con un libro.
El contacto diario con los niños enfermos nos llevó a observar y reflexionar sobre un aspecto concreto: si bien cada vez es menor el número de niños que ingresan en los hospitales, gracias al funcionamiento de los consultorios de barrios a Centros de Salud, no es menos cierto que determinados servicios de atención pediátrica han experimentado un espectacular aumento en los últimos años. Es el caso del servicio de alergias infantiles. A él acuden los niños para someterse a unas pruebas cuyo denominador común suele ser la larga duración de las mismas.
Para ello, tanto el personal encargado de este servicio como nosotros, estudiamos la posibilidad de crear un espacio para que estos niños pudieran leer y entretenerse un poco. Hicimos una selección de títulos, teniendo en cuenta las edades de los niños que acudían a esta sala y también el tiempo que permanecían allí: tres o cuatro horas. El Centro aportó un fondo de 170 libros (con características similares a las del servicio de préstamo hospitalario general: libros cortos en extensión, de fácil lectura, de aspecto atractivo, etc.), puesto a disposición de los niños y supervisado por personal sanitario en contacto permanente con nuestra institución.

Otras actividades

Dentro del programa de animación en las bibliotecas de estos hospitales, se han llevado a cabo algunas actividades concretas, como son las visitas de autores. Dada la gran acogida que el programa de visita de autores tiene en la biblioteca del Centro, pensamos que el mismo atractivo tendría para los niños hospitalizados. Se preparó el encuentro con los autores José L. Olaizola y Jordi Sierra Fabra, se anunciaron las visitas, se leyeron sus libros, y en el hospital se charló con ellos sobre su obra, gustos, etc.

Otro programa estelar de la biblioteca, la hora del cuento, era también fácilmente implantable en los hospitales. Esta actividad que se desarrolla periódicamente, tuvo su momento álgido durantes las Jornadas de Narración Oral, celebradas en Salamanca. La respuesta de los profesionales de la narración oral fue la que esperábamos y la actividad cobró un auge inusitado.

La Fundación Germán S. Ruipérez ha firmado un convenio con la Escuela de Trabajo Social de Salamanca para que los alumnos que cursen la especialidad de animación sociocultural realicen sus prácticas en las bibliotecas de estos hospitales. Se preveen en el programa diseñado para este curso, dentro de la experiencia Libros de Cabecera, actividades como: Hora del cuento, visita de autores, préstamos de libros de lunes a viernes, taller de cuentos, taller de cómics, juegos (de pistas, enigmas...), actividades sobre la ilustración, proyección de cuentos diapositividados, charlas-coloquio sobre libros, películas, artículos de periódicos, presentación de novedades, preparación de fiestas (Navidad, etc.).



-Marisa Pata Galante es encargada de la experiencia Libros de Cabecera en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (Salamanca).

miércoles 30 de septiembre de 2009

Historia de la lectura en el mundo occidental /Guglielmo Cavallo y Roger Chartier

"Los modos de leer", pág. 618-622


El orden tradicional de la lectura consistía (y consiste) no sólo en un repertorio único y jerarquizado de textos legibles y "leyendas", sino también en determinadas liturgias del comportamiento de los lectores y del uso de los libros, que necesitan ambientes convenientemente preparados e instrumentos y equipos especiales.
En la milenaria historia de la lectura siempre se han contrapuesto las prácticas de utilización del libro rígidas, profesionales y organizadas con las prácticas libres, independientes y no reglamentadas. En Europa, durante los siglos XIII y XIV, la lectura de los profesionales de la lectura escrita, rodeados de libros, atriles y otros instrumentos, se oponían a las libres experiencias de lectura del mundo cortés y a las que carecían de disciplina y de reglas del "pueblo" burgués de lengua vulgar.

Mientras ha durado, el orden de la lectura imperante dictaba incluso a la civilización contemporánea algunas reglas sobre los modos en que debía realizarse la operación de la lectura y los comportamientos de los lectores; esas reglas descienden directamente de las prácticas didácticas de la pedagogía moderna y han encontrado una puntual aplicación en la escuela burguesa, institucionalizada entre los siglos XIX y XX. Según tales reglas, se debe leer sentado manteniendo la espalda recta, con los brazos apoyados en la mesa, con el libro delante, etc.; además, hay que leer con la máxima concentración, sin realizar movimiento ni ruido alguno, sin molestar a los demás y sin ocupar un espacio excesivo; asimismo, se debe leer de un modo ordenado respetando la estructura de las diferentes partes del texto y pasando las páginas cuidadosamente, sin doblar el libro, deteriorarlo ni maltratarlo. Sobre la base de estos principios se proyectaron las salas de lectura de las public libraries anglosajonas, lugares sagrados para la lectura "de todos" y que en consecuencia resultan prácticamente idénticas a las salas de lectura tradicionales de las bibliotecas dedicadas al estudio, al trabajo y a la investigación.

La lectura, teniendo como base estos principios y estos modelos, es una actividad seria y disciplinada, que exige esfuerzo y atención, que se realiza con frecuencia en común, siempre en silencio, según unas rígidas normas del comportamiento; los demás modos de leer, cuando lo hacemos a solas, en algún lugar de nuestra casa, en total libertad, son conocidos y admitidos como modos secundarios, se toleran de mala gana y se consideran potencialmente subversivos, ya que comportan actitudes de escaso respeto hacia los textos que forman parte del "canon" y que, por tanto, son dignos de veneración.

Según una investigación llevada a cabo por Piero Innocenti sobre un grupo de lectores italianos completamente aleatorio, todos ellos de cultura media-alta, los hábitos de lectura de los italianos, al menos en niveles de edad y clase social documentados, son más bien tradicionales. Sobre ochenta entrevistados, sólo algunos desean leer al aire libre; doce de ellos prefieren leer sentados ante una mesa o un escritorio; y cuatro indican también la biblioteca como lugar de lectura. De todos modos, el espacio favorito es la casa y dentro de ella su habitación (el que la tiene), mientras que la forma de leer varía entre la cama y el sillón; la mayoría considera el tren como un lugar óptimo para la lectura. Sustancialmente se trata de respuestas que remiten a un código del comportamiento que aún está vigente desde los siglos XIX y XX, vinculado a unas costumbres (con excepción del tren) que se establecieron hace algunos siglos en la Europa moderna y que básicamente carece de novedades relevantes.

El convencionalismo y el tradicionalismo de los hábitos de lectura de los entrevistados de esta investigación proceden tanto del elevado grado de cultura, como de la clase social, la edad y el hecho de que se tratara de europeos culturizados. En este sentido, no es casual que la única joven del grupo de menos de veinte años de edad y que sólo tenía estudios primarios ha mostrado preferencias y hábitos claramente opuestos a los de los demás, y entre las maneras de leer ha señalado también la de tumbarse en el suelo sobre una alfombra. En realidad, los jóvenes también rechazan las reglas de comportamiento que todo canon incluye.

La impresión que se tiene cuando se frecuentan los lugares de estudios superiores en Estados Unidos y en especial algunas bibliotecas universitarias es que los jóvenes lectores están cambiando, como en todos los países, las reglas del comportamiento de la lectura que hasta ahora han condicionado rígidamente este hábito. Y esto se advierte en las bibliotecas, lo cual es aún más importante para el observador europeo, porque significa que el modelo tradicional ya no tiene validez ni siquiera en el lugar de su consagración, que en otros tiempos fue triunfal.
¿Cómo se configura el nuevo modus legendi que representan los jóvenes lectores?
Este comporta, sobre todo, una disposición del cuerpo totalmente libre e individual, se puede leer estando tumbado en el suelo, apoyados en una pared, sentados debajo de las mesas de estudio, etc. En segundo lugar, los "nuevos lectores" rechazan casi en su totalidad o los utilizan de manera poco común o imprevista los soportes habituales de la operación de la lectura: la mesa, el asiento y el escritorio. Así pues, el nuevo modus legendi comprende asimismo una relación física con el libro intensa y directa, mucho más que en los modos tradicionales. El libro está enormemente manipulado, lo doblan, lo retuercen, lo transportan de un lado a otro, lo hacen suyo por medio de un uso frecuente, prolongado y violento, típico de una relación con el libro que no es de lectura y aprendizaje, sino de consumo.

El nuevo modo de leer influye en el papel social y en la presencia del libro en la sociedad contemporánea, contribuyendo a modificarlo con respecto al pasado más próximo. Según las reglas de comportamiento tradicionales, el libro debía -y debería- ser conservado en un lugar adecuado, como la biblioteca, o dentro de ambientes privados en muebles específicos (librerías, estanterías, armarios, etc.). Sin embargo, actualmente el libro en una casa (incluso ahora también en las bibliotecas en donde los materiales de consulta ya no son sólo los libros) convive con un gran número de objetos diferentes de información y de formación electrónicos y con los abundantes gadgets tecnológicos o puramente simbólicos que decoran los ambientes juveniles y que caracterizan su estilo de vida. Las modalidades de su conservación están en estrecha relación con las de su utilización: si éstas son casuales, originales y libres, el libro carecerá de un lugar establecido y de una colocación segura. Mientras que los libros sean conservados, se encontrarán entre los demás objetos y con los otros elementos de un tipo de mobiliario muy variado y seguirán su misma suerte que es, en gran medida, inexorablemente efímera.

Todo ello termina por tener a su vez algún reflejo en los hábitos de lectura, en el sentido de que la breve conservación y la ausencia de una colocación concreta y, por tanto, localización segura, hacen difícil, incluso imposible una operación que se repetía en el pasado: la de la relectura de una obra ya leída, y que derivaba estrechamente de una concepción del libro como un texto para reflexionar, aprender, respetar y recordar; muy diferente al concepto actual del libro como puro y simple objeto de uso instantáneo, para consumir, perder o inclusive tirarlo en cuanto se ha leído.

Hace ya algún tiempo Hans Magnus Enzensberger**, después de haber afirmado perentoriamente que "la lectura es un acto anárquico", reinvindicaba la absoluta libertad del lector, contra el autoritarismo de la tradición crítico-interpretativa:

El lector tiene siempre razón y nadie le puede arrebatar la libertad de hacer de un texto el uso que quiera;

y continúa:

Forma parte de esta libertad hojear el libro por cualquier parte, saltarse pasajes completos, leer las frases al revés, alterarlas, reelaborarlas, continuar entrelazándolas y mejorándolas con todas las posibles asociaciones, recavar del texto conclusiones que el texto ignora, enfadarse y alegrarse con él, olvidarlo, plagiarlo, y, en un momento dado, tirar el libro en cualquier rincón".



**H.M.Enzensberger, "Una modesta proposta per difendere la gioventú dalle opere di poesia", en Sulla piccola borghesia. Un capriccio "sociologico" seguito da altri saggi, Milán, 1983, pp. 16-26.

domingo 27 de septiembre de 2009

"Fin del mundo del fin" - Historias de cronopios y de famas, Julio Cortázar

"Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas.

Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y los impresos llegan ya a orillas del mar.
El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios, etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su porducción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminará por llegar a la superficie. Entonces muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones, etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada.

Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápiz, etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas, etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los transatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán."

viernes 25 de septiembre de 2009

"Bibliotecas infantiles: el patito feo de las bibliotecas"/ por Susana Itzcovich

Biblioteca Pública de New York - sector infantil-


"En las bibliotecas para niños se olía un tufillo de escuela que los chicos rechazan. En las escuelas están esas bibliotecas con enciclopedias guardadas dentro de armarios de vidrio, intocables e imprestables, custodiadas por algún bibliotecario seco, duro, almidonado, o por la maestra en comisión de servicio, que en realidad la enviaron a la biblioteca porque no tienen otro lugar donde ponerla, y que en vez de atraer lectores, los ahuyenta.

Cuando yo empiezo a dedicarme a la literatura infantil (hace más de 25 años) me intereso al mismo tiempo por las bibliotecas para chicos. La gente de la cultura cree que la literatura infantil no existe o la subestima. Para destruir ese prejuicio hay que luchar desde varios frentes: la universidad como formadora de docentes y bibliotecarios, y las propias bibliotecas, para que entiendan que la biblioteca infantil es diferente a una biblioteca para adultos y también a la biblioteca escolar.

Paralelamente a mi trabajo con maestros, empiezo a dictar una cátedra en La Plata (Bs. As., ARG) para bibliotecarios escolares: "Literatura infantil". Trata desde el ámbito físico hasta la compra de libros para la biblioteca y una teoría sobre el libro infantil.

Comprar libros para niños no es ir a una editorial o a una librería y llevarse todo lo que uno encuentre. Libros para niños hay a montones, algunos muy buenos, otros mediocres y otros francamente malos. No hay que confundir un libro informativo (los hay hermosos donde explican a los chicos qué es un circo, las habitaciones de la casa, una granja, etc.) con lo que es literatura. Por el hecho de que el lector sea un chico no deben bajar los niveles lingüísticos ni la calidad de contenidos. Hay autores que creen que si es para niños, deben infantilizar el lenguaje y el argumento. De esta manera no estamos haciendo literatura. Eso es lo que llamo los contratextos.

Nuestro país tiene un gran potencial de literatura infantil que hay que incorporar a esas bibliotecas, junto con los viejos y clásicos libros para niños que nunca pasan de moda. Tenemos autores como Javier Villafañe, María Elena Walsh y su poesía del absurdo y Laura Devetach, que incorpora situaciones de la vida cotidiana, de pareja, problemas sociales, carestía de la vida. Álvaro Yunque lo hacía también, pero desde una literatura más realista. Estos tres pioneros, Villafañe, Walsh y Devetach tienen luego sus continuadores: Graciela Montes, Elsa Bornemann, Gustavo Roldán, Ema Wolf, Ricardo Mariño.

El bibliotecario necesita esta información para ser un buen mediatizador entre el libro y el niño. Las bibliotecas infantiles están destinadas a chicos de jardín y preescolar hasta 7º grado. Pueden hacerse también bibliotecas juveniles, pero con la salvedad de que no reúnan libros escritos para adolescentes, sino todos los libros de adultos que ellos quieran leer, se trate de Borges, Sábato, García Márquez, Herman Hesse, etc.

El bibliotecario de una biblioteca infantil debe tener criterios para seleccionar lo que compre. Una famosa bibliotecaria francesa, Geneviève Patte (*), dice: "Seleccionar es valorizar". Aparte de los autores argentinos ya nombrados, hay otros: Juan Farías (español), Christian Estlinger (alemán), Roal Dahl (inglés), quienes no omiten nada: hay chicos huérfanos, padres divorciados, guerras, miserias, desaparecidos, toda una realidad social que no es posible eludir en la literatura.

También hay delirio. En "Las brujas" de Dahl, éstas convierten al protagonista en un ratón. En los clásicos cuentos de hadas el niño al final vuelve a su condición humana. En este cuento en cambio el chico queda para siempre convertido en ratón, pero sigue luchando contra las brujas aprovechando sus nuevas cualidades. Hay desde el delirio más loco hasta el realismo más patético. No creo que el chico deba estar en una cajita de cristal a resguardo de todo, porque la realidad supera la ficción y los medios masivos, como la televisión, muestran cosas terriblemente espantosas.

Cuando Eduardo Belgrano Rawson toma la dirección de Bibliotecas Municipales al comienzo de la democracia (1983), me llama como asesora de selección de materiales y logramos abrir dos bibliotecas infantiles en el ámbito de las bibliotecas municipales. Josefina Delgado, sucesora de B. Rawson, continuó con entusiasmo y abrió cinco más. Estas bibliotecas son abiertas, sin vidrios, con estanterías al alcance de los chicos y almohadones en el suelo. Usan otro tipo de catalogación, no convencional, con distintos colores que sugieren la edad aproximada del lector y la temática: un color para la poesía, otro para la novela, otro para el cuento, y subcolores para los subgéneros: novela fantástica, de aventuras, de ciencia ficción, etc. El género predilecto de los chicos es el cuento. Robinson Crusoe, el barón de Munchaussen o Gulliver tal vez ya no entusiasman a los chicos de esta generación tecnológica.

El investigador Marc Soriano dice que los propios franceses perdieron interés por Julio Verne, que a los adolescentes les resulta aburrido y prefieren una literatura más dinámica y que Verne quedó para los nostálgicos.

Contó que se hicieron ediciones de las novelas de Verne reducidas, sacándoles los párrafos descriptivos, para hacerlas digeribles.

Personalmente no confío en las adaptaciones. "El patito feo" de Andersen tiene unas diez páginas de escritura y no admito que esté en una edición de ocho páginas de cartón con dos líneas de texto debajo de la ilustración. Eso no es ni patito feo ni Andersen". (Susana Itzcovich)


Fuente: En Revista Biblioteca/1- Año 1, Número 1 (Diciembre 1993), pág. 14-15 - Buenos Aires, Argentina.


(*) Ver post "La mujer biblioteca" (17/9/09)

jueves 24 de septiembre de 2009

"Un antiguo sueño: la biblioteca como personaje"


¿Es la biblioteca un personaje en la literatura? (Aníbal Jarkowski)

El universo (que otros llaman la Biblioteca)”. Así comienza Borges uno de sus cuentos más recordados, “La Biblioteca de Babel”.


Pocas analogías han sido tan aceptadas como la que empareja el mundo y la biblioteca. Uno y otra se asemejan por lo múltiple de sus visiones, aunque también se aproximan por el deseo de que los libros, por ser legibles, nos permitan comprender el mundo, su forma inabarcable y su significado desconocido.

Las bibliotecas dan la ilusión de hallar, dentro del mundo, una réplica exacta del mundo, pero reducida y accesible al entendimiento humano. Es la idea que aparece, por ejemplo, en El nombre de la rosa, la novela de Umberto Eco, donde la planta de una biblioteca medieval reproduce en su dibujo el mapa del mundo.


Se trata, por cierto, de un antiguo sueño. Se sabe que en el siglo VII a. de C. existía una biblioteca real en la ciudad asiria de Nínive. Aristóteles tuvo la suya, y había bibliotecas públicas en Atenas, Rodas, Antioquia, Pérgamo, Esmirna y Menfis. Todas tenían una colección de volúmenes, un edificio para albergarlos, y un grupo de personas que se ocupaban de identificar, clasificar, catalogar y editar cada texto.


Pero existió una biblioteca que, por la cantidad y la calidad de sus volúmenes, eclipsó a cualquier otra de la Antigüedad: la biblioteca de Alejandría, en Egipto. Su construcción comenzó bajo el reinado de Ptolomeo I y terminó en el de su hijo, Ptolomeo II, en el siglo III a.C. Con esa biblioteca la ciudad conoció un extraordinario florecimiento cultural que atrajo a copistas, intérpretes, bibliotecarios, sabios y poetas de las más diversas regiones, que convivieron en Alejandría gracias al clima de tolerancia civil, política y religiosa.


La biblioteca creció vertiginosamente. En principio se pensó en reunir una copia de todas las obras escritas en griego, pero pronto se adquirieron copias en cualquier idioma con la condición de que se tratara de obras de interés. Al fin, se pretendió alcanzar la máxima universalidad, copiando todas las obras que se encontraran. El edificio original, anexo al museo, no tardó en resultar pequeño y, a mediados del siglo III a. de C. se construyó un edificio auxiliar. La biblioteca había crecido por encima de quienes la soñaron. En sus anaqueles, que guardaban todo el material existente sobre todos los saberes conocidos, se hizo realidad la ilusión de tener al alcance una réplica del mundo. El mundo dentro del mundo.


La biblioteca va hacia el mundo


Con el tiempo, las bibliotecas no fueron sólo la memoria viva de una cultura, ni un sitio donde retirarse a leer. También se convirtieron en personajes de la literatura misma.

Un hidalgo de la Mancha, don Alonso Quijano, llegó a tener una biblioteca de “más de cien cuerpos de libros grandes, muy bien encuadernados”, que contaban historias de caballería. Para conseguirlos vendió sus mejores tierras, y para dedicarse a leerlos olvidó “el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda”.


Esas historias no permanecieron encerradas en la biblioteca, sino que salieron al mundo. El hidalgo lector, “rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído”.


La historia del Quijote, en realidad, es la historia de su biblioteca. Es ella la que, viva en la imaginación del caballero, se extendió más allá de los estantes, porque “la cosa de que más necesidad tenía el mundo era de caballeros andantes”. Quienes rodeaban al hidalgo también creyeron en la vida de la biblioteca, y prefirieron incendiarla.


El mundo va hacia la biblioteca


En los tiempos del Quijote el mundo parecía ilimitado, pero se hizo más pequeño a medida que los viajeros lo exploraron. La imaginación encontró en la biblioteca nuevos mundos sin límites, y fue Borges el viajero que más llegó atravesando los libros. Fue siempre un lector agradecido y también convirtió a la biblioteca en personaje de su literatura.


La Biblioteca de Babel” es, tal vez, su homenaje más evidente, porque allí imagina que el universo tiene exactamente la forma de una biblioteca infinita. Sin embargo, el tema aparece una y otra vez en su obra.

En uno de sus últimos relatos, un hombre recibe a un desconocido que le ofrece un extraño volumen. “Me dijo que se llama el libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen principio ni fin”. Sus páginas son infinitas, ninguna es la primera y ninguna es la última.


El hombre compra el libro y comprende que a pesar de su maravilla es un objeto monstruoso. “Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita”. Va a la Biblioteca Nacional y aprovecha “un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de sus húmedos anaqueles”. La infinita biblioteca guarda ahora un libro infinito.


El espejo de papel


El Libro de Arena escapó al fuego. Sin embargo, desde sus orígenes, la biblioteca está asociada a ese destino de destrucción. La historia dice que en el año 48 a.C., César sitió la ciudad de Alejandría e incendió la flota egipcia fondeada en el puerto. La leyenda imagina que el fuego se extendió sobre los muelles y arrasó con la Biblioteca, que estaba en una colina, a bastante distancia.


Otra leyenda dice que los musulmanes destruyeron la biblioteca, cuando tomaron la ciudad en el año 640. Pero no hay pruebas de esa acción, y los historiadores creen que hacia el año 416 la Biblioteca ya no existía. La decadencia económica y política fue más real que el fuego. Al desaparecer de la realidad, la biblioteca se convirtió en personaje de la literatura. Libros y más libros la harían sobrevivir como símbolo de la memoria y la imaginación de los hombres. Porque al fin, las bibliotecas son más que un lugar.


Cada biblioteca es una autobiografía que un hombre o un pueblo van construyendo, una imagen de sí mismos. En los libros que contiene, y en los libros que le faltan, cada biblioteca escribe la historia de su dueño y un capítulo de la historia del mundo.


Fuente:

En:Revista Biblioteca/1- Año 1, Número 1 (Diciembre 1993), pág. 22-23.- Buenos Aires, Argentina-



Nota del autor del blog: la revista "Biblioteca" (cuya tapa pueden ver más arriba)fue un intento de crear un espacio en donde pudieran expresarse los escritores, artistas y pensadores argentinos y latinoamericanos. Los vaivenes de las diversas crisis que soportamos a menudo en nuestro país -al igual que en el resto de Latinoamérica- hicieron que la misma no pudiera continuarse en el tiempo. La curiosidad y mi pasión por los libros y revistas hizo que en el año 1997 pudiera dar con los primeros cuatro ejemplares de la misma en una feria de libros del Parque Rivadavia,(ciudad de Buenos Aires) lugar muy activo en la actualidad, los únicos que podían conseguirse en ese momento fuera del ambito de las bibliotecas. Mi intención es dar a conocer varios de los artículos que se encuentran en dichos ejemplares que quizás puedan interesar a bibliotecarios y a lectores curiosos.


miércoles 23 de septiembre de 2009

"Biblioterapia: propuesta de un encuadre" - Lic. Cristina Deberti Martins

Introducción. Objetivo: provocar la experiencia de leer.


La biblioterapia es una técnica derivada de la bibliotecología y la psicología conductual, que ha sufrido una serie de cambios a lo largo del siglo XX. Por ello nos agrada afirmar que hay varias biblioterapias.

El objetivo de la técnica depende del contexto institucional en el cual se lleva a cabo y del tipo de usuarios a los cuales está dirigido. En el caso que nos ocupa, nuestra actividad se desarrolla en un Centro de Tratamiento y Rehabilitación para usuarios de sustancias psicoactivas, y la mayoría de los usuarios pertenecen a estratos socio culturales medio-bajos e incluso a veces, marginales (Portal amarillo – Montevideo, Uruguay).
Por lo tanto, nuestro objetivo en primera instancia consiste en habilitar un espacio para que se produzca la experiencia de la lectura. No olvidemos que para muchos de estos usuarios el libro no ha sido un objeto familiar ni de uso corriente en el hogar, sino por el contrario, generalmente su recuerdo o representación ha quedado circunscripto a la escuela y por lo tanto asociado al deber, o a algo aburrido y difícil de comprender. Partimos de la convicción de que la lectura, pone en marcha complejos mecanismos, cuyos efectos son, las más de las veces, inciertos e imprevisibles, que enriquecen el psiquismo, prestando símbolos y representaciones que de alguna manera “reparan” o enriquecen un tejido simbólico escaso o averiado. (texere: tejer. Texto: tejido).

Aún así, el énfasis de la tarea no lo ponemos en el texto a leer, sino en la experiencia de lectura en sí misma. En provocar las condiciones necesarias para que la experiencia de la lectura sea posible. “La lectura no siempre llega a a ser una experiencia, a veces es una actividad más, una lección. Para que sea una experiencia hay que dejarse afectar, perturbar, trastornar…” (Larrosa, 1998).
Se relaciona -creemos- con ofrecer y ofrecerse como algo novedoso, capaz de movilizar emociones y recuerdos a veces insospechados, en un clima de libertad que permita disfrutar y sentir –quizás por vez primera- el placer de la lectura compartida. Quizás se inaugure así, una nueva modalidad vincular, con un otro interesado y entusiasmado en trasmitir con afecto y respeto su singular relación con la lectura.

Juan (21 años), un integrante de unos de los grupos de biblioterapia que se había mostrado reticente al inicio de la tarea, en una evaluación realizada a dos meses de comenzada la misma declaró: “lo mejor de esto es que acá me siento libre, y lo que opino es respetado. Y si no opino también. Acá soy libre, y la lectura es un placer…. Te recostás, cerrás los ojos, y las palabras se te meten adentro…. “

El encuadre

Pensar en encuadre es pensar en José Bléger (1960) y en sus enseñanzas –creemos- aún vigentes. Afirma el autor mencionado que la situación analítica incluye una serie de fenómenos que son variables y que observamos, analizamos e interpretamos en nuestra tarea clínica, y que constituyen el proceso. Pero para que el proceso tenga lugar, es necesario que haya un marco, un encuadre –un “ no proceso”- que lo contenga.
Dentro de este perímetro que se mantiene constante incluímos tres elementos básicos: factores témporo-espaciales, un conjunto de reglas básicas de funcionamiento, y un terapeuta que sostiene un lugar simbólico desde donde dicta una ley que a su vez lo incluye.

En la situación analítica clásica (pareja paciente-terapeuta) las coordenadas témporo espaciales consisten en llevar a cabo la tarea en un lugar específico para la actividad (consultorio), y en determinadas horas fijas previamente acordadas con el paciente. Horas que serán utilizadas por éste según su singular modalidad: llegando tarde, o temprano, o aún ausentándose. Esto es, cumpliendo con el encuadre o trasgrediéndolo.
Las reglas básicas de funcionamiento se relacionan con trasmitir las coordenadas elementales que hacen a la tarea, como enunciar en qué consiste el trabajo y qué está permitido y qué no. En la consulta individual, esto varía de acuerdo a la modalidad de cada terapeuta.
Y por último, nos referimos a un terapeuta que, desde su actitud clínica, sostenga un lugar, una función que refiere a una ley, a una terceridad. Alguien que garantice ese lugar simbólico que protege a ambos miembros de la pareja analítica. Afirma Berenstein (1998) al respecto: “La tarea habrá de ceñirse a un principio que atañe al conjunto y no al deseo y la voluntad de uno solo, sobre el de los otros.” Decíamos supra, que el paciente hace un uso singular, cumpliendo o trasgrediendo el encuadre, pero al terapeuta le compete solamente cumplirlo, y brindar las garantías necesarias para respetarlo.

Todo esto es bastante claro y medianamente controlable cuando se trata del encuadre de trabajo en la consulta privada y con consultas individuales. Pero sabemos que los encuadres institucionales son mucho más complejos y difíciles de sostener y mantener en el tiempo.
Bléger (1960) se dedicó a pensar el encuadre de la pareja analítica, cuando el mismo es mudo, es decir, cuando las variables se mantienen constantes, y cuando la ruptura del mismo es la excepción. Si bien sabemos que el quiebre de ese marco brinda una oportunidad inestimable de reflexionar sobre los afectos que se movilizan en cada uno; el autor se dedicó a estudiar el lenguaje mudo de la inmovilidad del encuadre y el significado de ese mutismo.

Pero qué sucede cuando la ruptura es la regla y no la excepción? ¿Cuando se torna dificultoso mantener constantes las variables básicas como el tiempo y el espacio?
La relación que se establece con una institución, - sea ésta un centro, un grupo de pares, el grupo familiar- ; tiende a darle forma al yo, a organizarlo, en la medida que dicho vínculo genera afectos en cada sujeto acordes a las vivencias de frustración y gratificación. Los amores y los odios, productos de infinitos entrecruzamientos entre pares, técnicos, y autoridades provocan comportamientos que deberán ser observados y analizados.

La biblioterapia se lleva a cabo en grupos que están enmarcados en instituciones que son generalmente centros de salud, y en éstas por la dinámica misma de la problemática, por las urgencias que se presentan, o simplemente por la complejidad inherente a toda institución, se hace difícil mantener ese marco que pretendemos firme y flexible a la vez. Suele suceder en algunas instituciones, que la variabilidad sea la constante. Y eso atenta contra los objetivos básicos de la tarea.
Los que trabajamos con poblaciones de contextos sensibles, notamos que la mayoría de estos usuarios no han tenido vivencias del orden de la continuidad, sino que por el contrario, sus vidas han estado marcadas por constantes quiebres (mudanzas de barrio, cambios de escuela, separaciones de los seres más significativos). Al respecto, nos cuenta Pedro de 25 años: “ siempre estábamos de casa en casa, de pensión en pensión, nunca nada era nuestro. Y en cada mudanza, alguien quedaba por el camino. Mis dos hermanos fueron a prisión cuando yo tenía 9 años y mi padre se fue de casa por esa época y nunca más lo vi. Por eso venir acá todos los días y encontrarme con las mismas caras, las mismas tareas y las mismas cosas todos los días, me da seguridad. Que nada cambie…….. me da seguridad.

El objetivo del encuadre en biblioterapia con este tipo de usuarios, implica poder ofrecer una vivencia de continuidad como algo novedoso. Cuando una persona, situación o tarea, permanecen en el tiempo en la forma adecuada, se tornan confiables. Y la confiabilidad es la base para crear un vínculo saludable. Un vínculo no-tóxico.

En las sesiones de Biblioterapia entonces –en lo que hace a los elementos materiales-, trataremos de trabajar en una sala que reúna las condiciones adecuadas y permanentes que requerimos. La sala debe estar en un lugar lo suficientemente alejado de actividades que impliquen ruidos provocados por otras actividades, que permita trabajar con privacidad y sin interrupciones de ningún tipo de tal manera de cuidar que no se rompa el clima necesario para llevar a cabo la tarea. Días y horarios fijos son elementos básicos para comenzar a trabajar.
En cuanto al mobiliario, pensamos que debería ser variado para que cada participante tenga la posibilidad de elegir su manera más cómoda de leer y escuchar. Sillas, sillones, almohadones, mesas, pizarras, son algunos de los elementos que resultan útiles para la tarea. Al seleccionar el mobiliario se deberá tener presente el tipo de usuarios que participarán de la actividad. Algunos grupos se caracterizan por presentar dificultades para fijar la atención; en ese caso, evitaremos aquellos elementos que la obstaculicen aún más. Esto puede suceder cuando se trabaja con niños con problemas de conducta, o con pacientes de centros hospitalarios que estén en ese momento bajo los efectos de la medicación farmacológica, o sufriendo síntomas de un síndrome de abstinencia cuya ansiedad y movilidad permanente distorsiona la dinámica grupal. Con algunos grupos se trabaja mejor alrededor de una mesa, pero con otros, es mejor prescindir de ella y ubicar a los participantes sentados en círculo, a modo de ronda.

Los actores: nos referimos a los técnicos que trabajarán en el equipo interdisciplinario. A saber: en las sesiones participarán un psicólogo coordinador, y un animador de lectura . Pero el equipo estará integrado por técnicos que trabajan en la institución y que desde su especialidad puedan aportar elementos para enriquecer el espacio.
El bibliotecólogo (que puede participar o no de las sesiones, según el criterio del equipo), será el encargado de relevar y seleccionar el material bibliográfico, en acuerdo con las necesidades e inquietudes trasmitidas por el psicólogo y el animador de lectura. Es importante que el bibliotecólogo tenga conocimiento del perfil de personalidad de los usuarios a los que está destinada la lectura; y por ello las reuniones de equipo frecuentes son imprescindibles.

Por qué es útil el encuadre en biblioterapia?

El encuadre, al permitir mantener fijas algunas variables (lugar, horario, actores, modalidad de la tarea, actitud clínica), favorece la vivencia de continuidad y estabilidad, lo cual es condición básica para crear un vínculo y habitar en él. Además de ser habilitador para el despliegue del discurso de los participantes. No podemos dejar de evocar aquí a Geneviève Patte (2004), bibliotecaria francesa que tras participar en un congreso mundial en Buenos Aires, contó algunos detalles de su experiencia, una vez obtenida su jubilación. Interrogada acerca del método que utilizaba para incentivar la lectura en barrios carenciados, respondió:

“Llego a una comunidad con una canasta donde hay entre 30 y 50 libros. Me siento en la vereda, y los niños empiezan a aparecer. No importa si son muchos o pocos; así sean dos es importante y valioso. A esa misma esquina vuelvo todos los días, a la misma hora, durante una semana por lo menos, y mientras, leemos juntos o conversamos. La actividad no se suspende por lluvia, si hay mal tiempo, entonces salgo puerta por puerta y me anuncio: “soy la biblioteca”.

Una persona (siempre la misma), que llega siempre con igual actitud: firme, generosa y entusiasta, a un mismo lugar, y a la misma hora a ofrecer (se) lectura. Eso es parte del encuadre que entendemos adecuado en biblioterapia. Y se puede y debe establecer cualesquiera sean las circunstancias. Aún en aquellas en las que parecería no haber ningún elemento disponible. La creatividad y la capacidad de inventiva del biblioterapeuta son fundamentales en estas situaciones, que suelen ser a veces las más enriquecedoras. Poco nos puede decir un texto, si quien trasmite, o brinda el mismo, no es capaz de una actitud de prodigalidad, de hospitalidad vincular. Esto se relaciona con la capacidad para sostener la estabilidad y la continuidad de la tarea. Los vínculos que se establecen en torno a la lectura son múltiples y variados: del lector con el escritor, con el objeto libro, con el biblioterapeuta, con cada uno de los miembros del grupo de pares, con el grupo como unidad, y con la institución en la que se lleva a cabo la tarea.

En un grupo que se reúne una o dos veces a la semana en torno a una actividad de lectura y a un coordinador que mantiene una actitud determinada, emergen afectos de todo tipo entre los participantes, y también hacia el coordinador. Si bien estos afectos, no son “interpretados” como se haría en una psicoterapia de grupo, son tenidos en cuenta como valiosos elementos que aportan información sobre los sentimientos que circulan en el grupo en determinado momento y que serán verbalizados sólo en el caso de que obstaculicen la tarea. Un encuadre es útil siempre que se mantenga estable, y a la vez flexible para introducir cambios cuando sea necesario. Debe adaptarse a los objetivos que persigue. En algunos casos –como en éste que nos ocupa hoy- , el objetivo consistirá en provocar la experiencia de lectura por sí misma; en otros será la elaboración de vivencias psíquicas dolorosas (duelos, pérdidas), en otros: ampliar el horizonte de personas en situaciones culturales desfavorables, y la mayoría de las veces será todo eso junto y simultáneamente, aunque quizás no lo percibamos en el aquí y ahora.

La actitud del biblioterapeuta: El encuadre interno

Nos referimos con este vocablo a una serie de “normas” internalizadas por el biblioterapeuta, que se relacionan con una actitud que hace a una identidad profesional. Identidad que se ha ido construyendo a lo largo de los años de formación académica y de análisis personal. Los que trabajamos en psicoanálisis, y nos hemos formado psicoanalíticamente, sabemos que hay tres pilares básicos sobre los que se ha edificado nuestra identidad profesional: la formación académica, el psicoanálisis personal y la supervisión de casos clínicos. As: Formación, Análisis y Supervisión son los tres vértices que coadyuvan a crear la identidad que contiene ese “encuadre interno” que mencionamos anteriormente. Y que se relaciona con un lugar simbólico desde donde se enuncia una ley que involucra a quien la legisla (Berenstein, 1998). Lugar desde donde se sostiene el encuadre, y que es sostenido en parte por la obediencia del biblioterapeuta a ciertos principios.
Se establecen así algunas prescripciones y también prohibiciones que van a depender del contexto en el cual se aplique la técnica, y que cada biblioterapeuta, confeccionará con criterio flexible, de manera que pueda modificarlo cuando las condiciones lo requieran.
Parte del encuadre interno, lo conforma la “obediencia” a algunos principios que mencionamos a continuación.:

Principio de incertidumbre

La lectura es una experiencia subjetiva que tiene efectos singulares en cada sujeto. Puede llegar a ser transformadora de sujetos y situaciones. Acordamos con Manguel (1998), que la experiencia de leer tiene un alto grado de incertidumbre, en el sentido que no se pueden anticipar o planificar los resultados. No se pueden éstos controlar, aunque la mayoría de las veces se tenga la ilusión de que sus efectos son previsibles y controlables.

Principio de ingenuidad

El biblioterapeuta no debe tener ninguna idea previa de lo que es una buena lectura, y mucho menos de lo que es una lectura correcta o verdadera (Larrosa, 1998). El biblioterapeuta no puede pretender saber lo que el texto dice y trasmitir a los participantes ese saber que ya tiene, porque en ese caso, el estar anticipando el resultado, las actividades de lectura de los alumnos, serían un experimento y no una experiencia, sería un simple medio para llegar a un saber previsto de antemano y construído según criterios de verdad, objetividad, etc .Esto no quiere decir que el biblioterapeuta no deba mostrar su experiencia de lectura. Debe hacerlo, pero mostrar su experiencia no es enseñar el modo como uno se apropia del texto, sino cómo se lo ha escuchado, de qué manera uno se ha abierto a lo que el texto tiene para decir. Es mostrar una inquietud.
El objetivo que persigue el biblioterapeuta es brindar lo necesario para que la experiencia de lectura sea posible. Ofrecer puentes simbólicos. Tomar palabras prestadas para compartirlas con otros.
Estamos de acuerdo con Larrosa, cuando afirma que lo importante no es lo que nosotros pensemos del texto, sino lo que desde el texto o contra el texto, podamos pensar de nosotros mismos. Si no es así, no hay lectura. La lectura ha de ser un punto de partida y no una meta. En síntesis: declararse ignorante y abordar la tarea con ingenuidad.

Principio de flexibilidad

La actividad de biblioterapia es una herramienta que puede ser utilizada en los más diversos contextos socio culturales. Por esta razón, la técnica debe ser adaptada a cada situación particular. No hay una técnica única, sino tantas como contextos en el cual va a ser aplicada. En ese contexto tendremos en cuenta:

1) el tipo de usuarios participantes,
2) la institución en la que se lleva a cabo
3) las circunstancias sociales en las que se enmarca la actividad.

Pensemos a modo de ejemplo en la experiencia que se realizó en el Estado venezolano de Vargas en 1999, como consecuencia del desastre natural provocado por las inundaciones, cuya magnitud generó la declaración de estado de emergencia en todo el país. Allí y en esas circunstancias se formaron “cuadrillas” de técnicos que trabajaban con los niños víctimas de la situación, a los que, a través de la lectura de determinados libros, se los convocaba para poner en palabras algo de la conmovedora (por aterradora) experiencia que habían sufrido.
El escenario era más o menos así: tiendas de campaña que albergaban a varios niños de todas las edades y diversos niveles de alfabetización, reunidos en torno a un biblioterapeuta que leía libros relativos a los temores generados por situaciones de desastre como el que les tocaba vivir a ellos. Evidentemente, allí la situación requiere de la actitud flexible de los técnicos para adecuarse a las condiciones materiales del entorno, y a la capacidad de “inventar”, crear modalidades nuevas y eficaces para esa situación particular.

En esa situación de emergencia, la selección de libros ha debido hacerse de manera cuidadosa, tendiendo a utilizar textos que promovieran la elaboración de esa situación traumática. En otros casos, la selección de textos puede hacerse en base a pedido de los usuarios según gustos e intereses comunes al grupo, y en otros ofrecer algún texto al azar y ver qué sucede con él.

El mismo criterio flexible debería utilizarse a la hora de conformar el grupo que va a formar parte de la actividad. El tipo de usuarios varía según la institución que lo contenga: asilo de ancianos, hospital psiquiátrico, clínica infantil, cárceles, escuelas, centros de rehabilitación de patologías específicas. La variedad es infinita. Nosotros consideramos que cuánto más heterogéneo sea el grupo, más enriquecedora es la experiencia. Por tanto, a la hora de seleccionar a los participantes, simplemente tendremos en cuenta el deseo de participar de la experiencia, más allá de las diferencias educativas, culturales, económicas, religiosas, y políticas. Solamente tendríamos sumo cuidado en no admitir a sujetos que estén cursando una crisis psíquica lo suficientemente grave como para que su presencia implique una distorsión en el grupo.

4. Principio de respeto por “Los derechos del lector”.

Daniel Pennac (Pennac, 1998) en su ensayo titulado “Como una novela”, ha redactado una decena de derechos que tienden a proteger a los lectores de las exigencias propias y ajenas que a veces los atormentan. Algunos de ellos son: El derecho a no leer, a picotear, a releer, a leer en cualquier parte, a leer en voz alta, a no terminar un libro, entre otros.
Entendemos que Pennac se interesa por el vínculo que entabla un lector con un texto, un otro, un escritor. Vínculo que es personal, subjetivo, potencialmente revolucionario y único para cada ser humano.
Dejarse interpelar por un texto, es un riesgo que se corre. Dejarse atropellar, penetrar, habitar por otro que evoca, produce, crea otros significados en el sujeto que lee. O debería.



BIBLIOGRAFIA CITADA

BERENSTEIN, I. ; PUGET, J. 1998. Lo vincular: clínica y técnica psicoanalítica. Buenos Aires : Paidós.

BLEGER, José. 1960. Psicoanálisis del encuadre psicoanalítico. En Rev. Fepal, set. 2002.

DEBERTI, Cristina . 2007. La biblioterapia aplicada a pacientes con consumo problemático de sustancias. En www.itinerario.psico.edu.uy, año III, nº 7 (mayo 2007)

LARROSA, Jorge (1998). La experiencia de la lectura. Barcelona : Laertes.

MANGUEL (2001). En el bosque del espejo. Bogotá : Norma.

PATTE, G. (2004 ) . La mujer biblioteca (entrevista on line) Rev. Hablemos. En www.elsalvador.com 17 oct. 2004.

PENNAC, Daniel (1998) Los derechos imprescriptibles del lector. Buenos Aires : Quid.

martes 22 de septiembre de 2009

El Poder de la lengua...

Cuenta la leyenda que alrededor del año 2000 antes de Cristo, un mercader griego, rico, quería dar un banquete con comidas especiales. Llamó a su esclavo y le ordenó que fuera al mercado a comprar la mejor comida.

El esclavo volvió con un bello plato, cubierto con un fino paño. El mercader removió el paño y asustado dijo:- ¿Lengua? ¿Éste es el plato más delicioso?

El esclavo, sin levantar la cabeza, respondió: - La lengua es el plato más delicioso, sí señor.

Es con la lengua que usted pide agua, dice "mamá", hace amistades, conoce personas, distribuye sus bienes, perdona.

Con la lengua, usted conquista, reúne las personas, se comunica, dice "Dios mío", reza, canta, cuenta historias, guarda la memoria del pasado, hace negocios, dice "yo te amo".

El mercader, no muy convencido, quiso testear la sabiduría de su esclavo y lo envió nuevamente al mercado, ordenándole que trajera el peor de los alimentos.

Volvió el esclavo con un lindo plato, cubierto por fino tejido, que el mercader retiró, ansioso, para conocer el alimento más repugnante.- Lengua, otra vez! dijo el mercader, espantado.

Si, lengua, dijo el esclavo, ahora más altivo.

Es la lengua que condena, separa, provoca intrigas y celos. Es con ella que usted blasfema y manda para el infierno. La lengua expulsa, aisla, engaña al hermano, responde a la madre, ofende al padre... La lengua declara guerras!

Es con ella que usted pronuncia la sentencia de muerte.

No hay nada peor que la lengua, no hay nada mejor que la lengua. Depende del uso que se hace de ella.
Que Dios nos bendiga y nos ilumine para que el uso que hagamos de nuestra lengua sea para sembrar, luz, amor y paz.

viernes 18 de septiembre de 2009

Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola:

"Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo.
Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir.
En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso."

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir.
Nunca es tarde.
No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir basta!.
Para oír el llamado, tenemos que buscar la perfección, sacudirnos el cieno y volar alto y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda.
Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

jueves 17 de septiembre de 2009

"La mujer biblioteca"...un ejemplo a seguir.


Su nombre es Geneviève Patte. Después de trabajar por muchos años en una biblioteca en París, Francia, se dedica a recorrer países para leer con los niños pobres.


La imagen de la abuela compartiendo un libro de cuentos con sus nietos parece haber quedado en la prehistoria ante el avance del mundo moderno, globalizado y computarizado.También es cada vez menos frecuente ver a cualquier adulto disfrutando de la lectura con niños. Pero esa devaluada costumbre podría recuperarse, fortalecerse y expandirse por el mundo si se extiende el ejemplo de “la mujer biblioteca”.


Se trata de una francesa que dirigió una biblioteca en París y que cuando se jubiló se dedicó a estimular la lectura entre los sectores más carenciados de la población y particularmente entre los niños de los cinco continentes.

Se llama Geneviève Patte y su historia parece salida de un cuento fantástico.Tras participar en un congreso mundial de bibliotecas, en Buenos Aires, Geneviève contó algunos detalles de su experiencia. “Recorro lugares tan distantes como Armenia, Azerbaiyán, México, Nicaragua, Colombia, Camboya y algunos países del África, continente donde recién están descubriendo la importancia del libro para los niños”, puntualiza.

Interrogada sobre el método didáctico que utiliza para incentivar la lectura, explica con categórica naturalidad y entusiasmo: “Ninguno”.Y agrega: “Es muy simple. Llego a una comunidad con una canasta donde hay entre 30 y 50 libros. Me siento en la vereda, en una esquina cualquiera y los niños empiezan a aparecer. No importa si son muchos o pocos; así sean dos es importante y valioso”, confiesa. “A esa misma esquina vuelvo todos los días, a la misma hora, durante una semana por lo menos y mientras leemos juntos, o conversamos, anoto algunas reacciones que después comparto con los amigos de la red”, un grupo que ella estimula con su entusiasmo y que se va extendiendo por el mundo.

En cada lugar también toma contacto con jóvenes y adolescentes, a quienes convencerá para que “tomen la posta” y mantengan el interés por los libros, hasta su nueva visita. Entonces se acuerda y puntualiza con orgullo: “La actividad no se suspende por lluvia; si hay mal tiempo, entonces salgo puerta por puerta y me anuncio: soy la biblioteca”.“Nunca me recibieron mal en ninguna casa y algunos adultos a veces también se enganchan”, dice con alegría.

También Geneviève ha visitado algunas cárceles, principalmente de mujeres que están recluidas con sus hijos pequeños. “La experiencia en esos lugares es formidable porque el libro se convierte en una esperanza”, asegura.

Defiende los efectos de su particular manera de promover la lectura. “Es fantástico porque es libre, ya que allí no hay preguntas ni condicionamientos”. Actúa “fuera de las grandes instituciones” y hace una mueca de desagrado cuando se refiere a ellas, porque “al niño siempre le interesa el libro, lo que pasa es que en las instituciones se los imponen como obligación y eso es un error”, sostiene.

Es natural preguntarle por la computadora, considerada casi como el “adversario natural” de la lectura de libros impresos. Para Geneviève Patte, “la computadora es una herramienta muy útil que hay que saber aprovechar porque, entre otras cosas, tiene a su favor el hecho de que elimina la formalidad y alienta la libre expresión de las personas”.

Su experiencia de tantos años le permite asegurar que “desde muy pequeños, aún no sabiendo leer, los niños se sienten atraidos por el libro impreso. El niño descubre rápidamente que los libros le hablan, lo escuchan y le enseñan”, dice.

Destaca la importancia de la incorporación de los adultos. “El niño siente placer y disfruta, pero también es importante cuando comparte con el adulto, por lo cual el libro se convierte en una experiencia cultural y afectiva que cambia la relación con los padres”, sostiene.

El gigantesco desafío que se impuso Geneviève Patte se solventa con ayuda de la embajada de Francia, algunas veces, y de organizaciones no gubernamentales, que la ayudan a pagar los pasajes. “El resto se encara con lo que haya, así de simple”, dice. “La mujer biblioteca” se define como una “mediadora”, porque está convencida de que “el adulto es un intérprete lingüístico y musical” y que “ser entusiasta” es lo fundamental.



Fuente:

miércoles 16 de septiembre de 2009

Nunca te detengas

Siempre ten presente...
La piel se arruga,el pelo se vuelve blanco,los días se convierten en años…
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.Detrás de cada logro, hay otro desafío.Mientras estés viva, siéntete viva.Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.No vivas de fotos amarillas…
Sigue aunque todos esperen que abandones.No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.Cuando no puedas trotar, camina.Cuando no puedas caminar, usa el bastón.Pero ¡¡¡nunca te detengas!!!
Madre Teresa de Calcuta

martes 15 de septiembre de 2009

Frase del día

“No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.”

Cesare Pavese

sábado 12 de septiembre de 2009

Dios...y los bibliotecarios

En el principio Dios creó al bibliotecario. Dijo Dios: "funda bibliotecas por todo el mundo, selecciona los documentos de mayor calidad, organiza la información, presta servicios de excelencia y vela por el interés de los usuarios. Mantén actualizado el catálogo y confortable la sala de lectura, pero no escuches la Voz de las Tinieblas, porque si lo haces te confundirás y desaparecerás como profesional".

El bibliotecario hizo todo cuanto Dios le pidió. Levantó bibliotecas en bellos edificios e incorporó en ellas todo tipo de documento creado por el hombre para registrar la información: tabletas de arcilla, rollos de papiro o pergamino, códices de pergamino o papel, libros, revistas, diarios y boletines impresos y toda la gama de documentos icónicos, audiovisuales, tridimensionales y legibles por computadora, incluyendo aquéllos disponibles en Internet. Inventó y reinventó el catálogo (y con él la recuperación de información), que evolucionó desde las antiguas bibliotecas sumerias hasta las bibliotecas ciberespaciales. Lo mismo sucedió con múltiples herramientas y métodos de trabajo: normas de catalogación, sistemas de clasificación, vocabularios controlados, el análisis por facetas y la indización pre y poscoordinada, el servicio de referencia y el de circulación, incluyendo el préstamo interbibliotecario y la conmutación bibliográfica. Capacitó a las personas en todo lo necesario para acceder a la información, adoptó normas de calidad y definió indicadores de desempeño específicos para las bibliotecas, con el fin de evaluar y mejorar sus procesos, productos y servicios. Para todo ello utilizó la tecnología de punta disponible en cada época y en cada lugar, desde el punzón requerido para la escritura cuneiforme hasta la computadora y las telecomunicaciones del siglo XXI. Alzó su voz en contra de la censura y en defensa del derecho de todos a la información. Elevó su carrera a los más altos niveles universitarios, convirtiéndola en una profesión útil, noble y digna.

Pero una mañana, mientras el bibliotecario realizaba sus tareas habituales, sintió una voz ronca y tenebrosa que le llamaba: "Ven, acércate". El bibliotecario giró la cabeza y observó, entre incrédulo y sorprendido, la visión de un árbol seco y retorcido, de negro tronco y negras ramas. La voz insistió: "Ven, acércate".

Temeroso, pero lleno de curiosidad, el bibliotecario se acercó con precaución. Una sensación sobrenatural se apoderó de él y el lúgubre manto de la noche cubrió la zona, en pleno día.

  • "Pero acércate, no tengas miedo" - volvió a escucharse.
  • "¿Eres la Voz de las Tinieblas?" - preguntó el bibliotecario con ingenuidad. "Dios me ha recomendado que no te escuche".
  • "Pero no digas tonterías; dialoguemos y verás que esta conversación te conviene" - contestó la Voz.

El bibliotecario se acercó a la extraña planta, lo suficiente para ver las víboras que arrastrándose por el suelo comenzaban a enroscarse en el tronco.

  • "¿Quién eres?" - preguntó intrigante la Víbora Primera, al tiempo que mostraba su venenosa lengua de dos puntas.
  • "Soy el bibliotecario" - contestó éste con seguridad.
  • "¡Ja, ja, ja! ... Pobre ... ¿Pero en qué mundo vives? ¿No sabes que ahora te llamas documentalista?.
  • "¿Qué estás diciendo?" - intervino la Víbora Segunda - "lo correcto es especialista de la información o científico de la información".
  • "Gestor de información”, nena, los otros términos ya fueron - interrumpió la Víbora Tercera.
  • "Mejor en inglés, information manager" - opinó la Víbora Cuarta - "y si eres el jefe chief information officer o CIO".
  • "Yo prefiero gestor del conocimiento, knowledge manager o chief knowledge officer" - agregó la Víbora Quinta con aires de sabelotodo.
  • "Pero con esos títulos, nadie va a saber quién soy ni qué hago" - reaccionó el bibliotecario".
  • "Precisamente, de eso se trata" - le informó la Víbora Sexta - "todo el mundo se preguntará qué es y qué hace esa persona, pero como a nadie le gusta pasar por ignorante, se limitarán a decir ... ¡Ahhh qué interesante!".
  • "¡Bibliotecario!" - recalcó con desprecio la Víbora Séptima - "¡No existes! ¡Desapareciste con el meteorito que extinguió a los dinosaurios!".

Todavía resonaban en su mente las risas de burla de los reptiles interlocutores, cuando el bibliotecario se dio cuenta de que, repentinamente, la visión había desaparecido. Invadido por el temor, se ocultó entre los estantes del depósito. Desde allí escuchó la voz de Dios que le llamaba:

  • "Bibliotecarioooooo, ¿dónde estás? ... ¿Qué haces ahí? ... ¿Por qué te escondes?".
  • "Porque me da vergüenza que los demás me vean con esta profesión de morondanga que tengo" - contestó el bibliotecario, sin atreverse a levantar la mirada del suelo.
  • "¿Quién te ha hecho pensar que es una profesión de morondanga? ¿Acaso le has prestado atención a la Voz de las Tinieblas?" - preguntó Dios.
  • "Las víboras me llamaron con insistencia y no pude evitarlo..." - lloriqueó cobardemente.

Entonces Dios se enfureció con el bibliotecario y pronunció su severo castigo:

"Por haber escuchado la Voz de las Tinieblas vivirás para siempre en la confusión y la falta de identidad. Te echaré de la Dirección de la Biblioteca que será ocupada por otros profesionales, aunque no sepan nada al respecto, mientras el público será atendido por un empleado administrativo que ganará más que tú. Te ocuparás de los procesos técnicos, pero todos te harán sentir que "sólo sirves para hacer fichas". Cuando solicites un ayudante catalogador, te asignarán personal de maestranza bajo tratamiento psiquiátrico y nunca te comprarán un tesauro actualizado. En promedio, ganarás un sueldo de trescientos pesos al mes y nunca lograrás un estatuto profesional que te proteja".

"Cualquiera vendrá y te dirá "no se dice usuario, sino cliente" y tú lo repetirás como un loro, aunque hayas dejado la vida para satisfacer al usuario. O te dirán: "el paradigma de la biblioteca ya no es la conservación sino el acceso" y tú te impresionarás con la frase, aunque hayas pasado siglos facilitando el acceso. Tu lugar de trabajo será llamado centro de documentación, centro de materiales didácticos, centro de información o centro de gestión del conocimiento, y cuando la confusión entre todas estas organizaciones -que en definitiva hacen lo mismo- sea inmanejable, entonces las llamarás unidades de información o UI. Por supuesto, la sociedad no será capaz de diferenciar entre ellas y las seguirá llamando biblioteca".

"Víboras nacionales y extranjeras dictarán cursos inútiles en los que sólo aprenderás que catalogación se dice descripción bibliográfica y que la clasificación ha pasado a ser organización del conocimiento; términos desconocidos para cosas que tú mismo inventaste. Además de confundirte, pagarás estos cursos a precio de oro y saldrás de ellos sabiendo lo mismo que sabías antes de inscribirte".

"Pondré enemistad entre los bibliotecarios universitarios y no universitarios y haré proliferar títulos en Bibliotecología con uno a cinco años de estudios, pero todos accederán a los mismos cargos y salarios; así permanecerán eternamente divididos y frustrados. Jamás te pondrás de acuerdo con otro bibliotecario".

"Hasta que llegue el día en que revalores en serio tu profesión y tu propia terminología, te revalores a ti mismo y a los numerosos bibliotecarios que han ofrecido su creativo aporte para que, ¡durante milenios!, los seres humanos hayan podido acceder a la información. Entonces, si todavía estás a tiempo, te perdonaré".

La Plata, 1 de marzo de 2001

viernes 11 de septiembre de 2009

Día del Bibliotecario - 13 de Septiembre (ARG)


Los Orígenes de la Fecha

En la Gazeta de Buenos Aires, en 1810, edición del jueves 13 de septiembre, encontramos un artículo titulado EDUCACIÓN, firmado con el seudónimo Veritas. Algunos autores indican a Mariano Moreno como autor, otros a Manuel Belgrano, puesto que ya había publicado sobre el tema en su periódico Correo de Comercio, utilizando el mismo epígrafe.
En dicho escrito leemos, entre otras cosas, lo siguiente: “... ha resuelto la Junta formar una Biblioteca Pública, en que se facilite a los amantes de las letras un recurso seguro para aumentar sus conocimientos. Las utilidades consiguientes a una Biblioteca Pública son tan notorias, que sería excusado detenernos en indicarlas...”-“... por fortuna tenemos libros bastantes para dar principio a una obra, que crecerá en proporción del sucesivo engrandecimiento de este pueblo. La Junta ha resuelto fomentar este establecimiento...”

“... nombrando desde ahora por Bibliotecarios a el Dr. D. Saturnino Segurola y al Rvdo. P. Fray Cayetano Rodríguez..” y “... nombra por protector de dicha Biblioteca al Secretario de Gobierno Dr. Mariano Moreno...”

De este texto se desprende que el doctor Saturnino Segurola y Fray Cayetano Rodriguez, fueron los primeros bibliotecarios oficiales de la nueva era de la independencia de la República, aunque poco pueden realizar por la biblioteca. El Padre Segurola que es nombrado recién el 28 de diciembre, renuncia al cargo pocos días después.
Con fecha 30 de enero de 1811, en la misma nota de renuncia de Segurola , se encuentra la designación del P. José Luis Chorroarín, por solicitud de Mariano Moreno, como Bibliotecario. No se ha podido ubicar documentación que indique su designación como Director, pero sí existen distintas referencias que lo reconocen como tal. Fue pues el primer Director y también el primer Bibliotecario.
De la designación de Fray Cayetano Rodríguez no existe ninguna documentación al respecto. Si se sabe de sus tareas en el Convento de San Francisco.
Se contaba sólo con un local y dos bibliotecarios. Eran cinco habitaciones en los altos de la esquina de las hoy calles Moreno y Perú. Por entonces eran las calles de la Biblioteca y de los Representantes. Los dos bibliotecarios, en orden jerárquico: Fray Cayetano Rodríguez y Presbítero Saturnino Segurola. A los pocos meses, en 1811, otro sacerdote, Luis José Chorroarín, reemplazó a Cayetano Rodríguez. Los cargos se denominaban primer y segundo bibliotecario. Y esto era todo; a partir de allí el ingenio tendría que ser el principal capital. Y lo fue.

Extracto de El Negro de la Biblioteca (Por José Luis Trenti Rocamora)

En enero de 1811 asumió la dirección Luis Chorroarín, y bajo su dirección la Biblioteca Pública abre sus puertas el 16 de marzo de 1812. Chorroarín mantendría en el cargo hasta 1821, cuando mediante un decreto de Martín Rodríguez fue reemplazado por Saturnino Segurola. Desde 1822 a 1828 ejerció el cargo Manuel Moreno, hermano de Mariano.

El 5 de octubre de 1884 fue designado el primer Director Nacional, y desde ese momento es conocida oficialmente como Biblioteca Nacional.

En 1954 se dicte el decreto 17.650/54 estableciendo que el día 13 de septiembre se conmemore en todo el país el “DÍA DEL BIBLIOTECARIO”, como un homenaje a la labor de los bibliotecarios en favor de la comunidad. El presidente Arturo U. Illía, mediante decreto 3.114/64, complementa el anterior decreto nº 17.650/54.